Así lo revela un estudio realizado por un equipo de la London School of Economics´. Asegura que tienen un coeficiente intelectual más bajo y que la regla no es aplicable a las mujeres.
Las personas que dan importancia a la fidelidad sexual tienen coeficiente más alto.
"No le da la cabeza", diría más de una mujer despechada por un engaño amoroso. Lo cierto es que un estudio realizado por un equipo de la prestigiosa London School of Economics sostiene que los hombres que son infieles a sus parejas presentan un coeficiente intelectual más bajo que aquellos que no lo hacen y mantienen la monogamia.
Sexo
Los hombres infieles son menos inteligentes que los monógamos
Las mujeres que manejan los millones
Cómo viven con la presión de tener que elegir qué hacer con el dinero ajeno. La vida privada, los hijos, la carrera y el amor. En un universo laboral como el financiero, manejado por hombres, existen mujeres que lograron un desarrollo profesional sin resignar la pareja y los hijos e, incluso, los nietos. Fueron convocadas por iEco no para hablar de finanzas o para que realicen recomendaciones de inversión. La propuesta fue que cuenten cómo desarrollaron su carrera, cómo se sienten, los desafíos, profesionales y de género, que deben enfrentar, diariamente, cuando deben ponerse a manejar esos millones —siempre ajenos— que tienen entre manos.
Ser adicto al sexo no tiene gracia
Los afectados sufren temblores, ansiedad y síndrome de abstinencia - Esta obsesión enfermiza les lleva a buscar sesiones de sexo para mitigar la angustia - El 85% son hombres.
Vale ya de chistes fáciles. Ser adicto al sexo es ser un adicto. Es como ser yonqui. Miedo, temblores, mono. Sesiones de horas de sexo que no producen placer y que sólo mitigan por unos instantes la angustia, la ansiedad. El infierno por el que pasó Ricardo, que perdió sus dos trabajos y a su mujer, nos servirá para entender de qué hablamos. Vale ya de chistes fáciles. Ser un adicto al sexo no tiene ninguna gracia.
Las mujeres le dicen sí a la separación y no al divorcio
Para los expertos, son ellas las que mayormente toman la iniciativa de romper una relación. Los miedos más comunes de los hombres, en cambio, son a la soledad y a sentirse lejos de sus hijos.
En las relaciones humanas todo puede ser maravilloso y complejo a la vez. El amor más profundo y sincero puede convertirse en odio visceral. Muchas parejas suelen transitar las emociones más dispares en algunos años. Y suele ocurrir, cada vez más, que tarde o temprano todo acaba. Pero en las crisis matrimoniales hombres y mujeres parecen moverse de manera diferente.
Educación sexual: aconsejan que empiece en la infancia
Decir que la educación sexual debe empezar a los 2 o 3 años, cuando los chicos apenas están en jardín de infantes, puede sonar ridículo. La explicación es que, cuando se piensa en educación sexual se la suele limitar a la genitalidad de los adolescentes y a los métodos anticonceptivos. Sin embargo, los educadores coinciden en que la educación sexual no debe ser "la charla de quince minutos el día en que la madre le encontró un preservativo a la hija adolescente" sino que debe empezar en la primera infancia.
Laura Berman, una especialista estadounidense en salud sexual, lo grafica con una anécdota: estaba bañando a su ahijada de 3 años cuando la niñera le dijo: "No se olvide de lavarle la colita para que no tenga mal olor". Berman, según le contó al diario The Guardian, contestó: "Primero no es una colita sino una vulva. Segundo, no tiene mal olor, es hermosa".
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