BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@boletinargentino.com

Martes, 22 de mayo de 2012

La odisea de ser un argentino NN

"En los papeles no existo". El testimonio de uno de los 800.000 argentinos indocumentados; la angustia de no tener DNI; la palabra de quienes lo consiguieron a los 25 años.
Se presenta como Gustavo Cabrera, dice que tiene 21 años y una hija que se llama Amanda. Cuenta que no lo aceptaron en la escuela, que no sabe lo que es tener un trabajo formal, que no lo atienden en un hospital público, que no pudo votar nunca, que la policía lo deja demorado cuando le pide documentos y él comenta que no tiene. "Nunca tuve DNI. Mi nombre no figura en ningún lado. No existo, parece", dice Gustavo, en una voz baja, casi inaudible, como aplastada por la desazón de peregrinar durante 4 años detrás de un documento "que no sale".

En el galpón de la Sociedad de Fomento de Villa Najera, en San Fernando, el lugar donde nos entrevistamos, un grupo de mujeres conversa y reparte cajas de leche después de contrastar con un listado que ellas tienen la identidad de quienes se acercan. El no ve los movimientos, quedó de espaldas. "Me parece que me voy a morir sin figurar en ninguna parte", dice el muchacho con sus 21 recién cumplidos. Cuenta que si sigue intentando es por su niña: "Quiero poder anotarla con mi apellido", sueña, y agrega que, hoy, en cambio, en la partida de nacimiento de su hija él es una rayita. Le cuesta mirar a los ojos, enfrentarse a preguntas para las que nadie le dio nunca una respuesta. Ni siquiera su madre le supo decir por qué no lo anotó cuando nació.

El suyo no es un caso aislado. Si bien no es fácil llegar a cifras exactas, está reconocido oficialmente que hay cerca de 800.000 argentinos que, como Gustavo Cabrera, transitan por el país como verdaderos NN, sin poder ejercer derechos elementales como votar, educarse, trabajar en blanco, curarse, acceder a un plan social. La pobreza económica y cultural, combinada con la burocracia que se le imprime a los trámites una vez vencidos los plazos legales atentan contra la regularización de estas personas.