Dos productores sojeros y un fumigador enfrentan penas de hasta 25 años por rociar campos con el herbicida. Un pueblo con más de 200 casos de cáncer es el centro de la polémica. Por primera vez, el agrotóxico pilar de la industria sojera se sentará en el banquillo. La Cámara 1ª del Crimen de la capital cordobesa confirmó el juicio oral y público a los productores Jorge Alberto Gabrielli y Francisco Rafael Parra junto a Edgardo José Pancello, piloto de avión fumigador. ¿La acusación a cargo del fiscal Carlos Matheu? Violar la Ley Nacional de Residuos Peligrosos, que establece penas de 10 a 25 años para quien “envenenare, adulterare o falsificare de un modo peligroso para la salud aguas potables o sustancias alimenticias”. En conjunto, Gabrielli y Parra acumulan más de 400 hectáreas de soja a una distancia menor a 500 metros de Barrio Ituzaingó, un poblado de 5 mil personas en la periferia de Córdoba capital.
Política
El glifosato, pilar de la soja, va a juicio en Córdoba
Las 10 cosas que jamás debés hacer cuando preparás un asado
En la Argentina, cocinar la carne en la parrilla es casi una religión; éstos son los pecados capitales del asador.
Cuando preparamos un asado, siempre, pero siempre, hay alguien al lado de la parrilla (un cuñado, un amigo, el suegro) que nos remarca todo lo que estamos haciendo mal (andá dando vuelta ese choricito, subí un poco la parrilla, etc.). Hemos decidió ponernos en el lugar de ese personaje insoportable y listar las diez cosas que un asador jamás debe hacer a la hora de prender el fuego, cocinar la carne y servirla. Estos son los 10 pecados capitales del parrillero.
1. Usar alcohol para prender el fuego
Los asadores consagrados consideran esto una verdadera mariconeada. Utilizar alcohol para invocar a la diosa de las llamas no sólo acelera el proceso de incineración del fuego y nos priva de una gloriosa "previa" -con vino y quesito mientras el asunto se pone en marcha-, sino que también resulta muy peligroso.
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
CONFIRMADO: “DIOS NO ES ARGENTINO”
Vivimos una de las sequías más grandes de los últimos años. Esto no está en discusión ya que es evidente con sólo andar por las rutas argentinas, mirar hacia los costados y observar el estado de los cultivos, de las pasturas naturales y artificiales, y de los cursos de agua.
Pero no podemos una vez más quedarnos acorralados en lo inmediato y en la emergencia y sólo pensar en los subsidios o ayuda que puedan venir desde el Estado. Ayuda que, por otro lado, resulta absolutamente imprescindible para que los productores familiares puedan medianamente enfrentar el año que recién se inicia con algo de esperanza, pero reconociendo al mismo tiempo que lo dramático de la situación es que con eso sólo no alcanza…
¿Demasiada gente y poca comida?
Todos los expertos coinciden en algo: no existe una receta definitiva para asegurar la alimentación mundial En los últimos 100 años, la población mundial casi se ha cuadruplicado. Y aún más rápido creció la producción de alimentos. Pero esta tendencia se ha detenido. ¿Se puede alimentar aún a más gente? Los recursos de la tierra podrían bastar para diez mil millones de personas, pero este cálculo global puede que no aumente. Hace unas horas nació en Filipinas una niña que, sin saberlo, se ha convertido en noticia mundial. Su nacimiento marcó un nuevo récord en el número de habitantes en el mundo: siete mil millones. La población mundial crece cada año en cerca de 83 millones de personas – algo más que la población total de Alemania. Si este crecimiento se mantiene, para el año 2050 vivirán más de nueve mil millones de personas sobre la tierra, más de diez mil millones antes de acabar el siglo. Para que todos estemos satisfechos, se necesitan 2.400 kilocalorías por cabeza. La producción agraria debe duplicarse en los próximos cuarenta años, quizás incluso triplicarse. ¿Es esto posible con los limitados recursos de nuestro planeta? En principio sí, dice, profesor de ciencias agrícolas de la universidad Humboldt en Berlín.
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