BOLETÍN ARGENTINO

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Lunes, 21 de mayo de 2012

Dilma Rousseff, la primera mujer presidenta de Brasil

Por Santiago O’Donnell.  Desde San Pablo.  Dilma Rousseff arrasó en las urnas y se consagró presidenta de Brasil. En la segunda vuelta electoral, la fórmula Dilma Rousseff (Partido de los Trabajadores)-Michel Temer (PMDB) obtuvo el 56 % de los votos contra el 44 % de la fórmula José Serra (PSBD, socialdemocracia)-Indio da Costa (DEM, derecha). Sobre un total de cerca de cien millones de votos emitidos, la diferencia fue de aproximadamente doce millones.
Dilma pronunció su discurso de la victoria en el cuartel general del PT en Brasilia, junto al vicepresidente electo y la notable ausencia de su mentor, el presidente saliente Luiz Inácio Lula da Silva. “Hoy recibí de millones de brasileños y brasileñas tal vez la misión más importante de mi vida. Por primera vez una mujer es presidenta el Brasil”, arrancó. Por eso mi primer compromiso es honrar a las mujeres brasileñas para que esto que ocurre por primera vez se transforme en un evento natural, al ampliar la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Me gustaría que todos los padres miren a sus niñas a los ojos y les digan ‘sí, una mujer puede.’”

La presidenta electa prosiguió diciendo que su próximo compromiso es con la democracia brasileña. “La presencia de una mujer en la presidencia se da por el camino sagrado del voto, por eso mi segundo compromiso es valorizar la democracia y trabajar para garantizar los derechos esenciales a la alimentación, empleo, educación, salud, casa digna y paz social para todos los brasileños.” Acto seguido, Rousseff prometió velar por la libertad religiosa y la libertad de prensa, dos temas espinosos que surgieron durante la campaña. También señaló que respetará a rajatabla los derechos humanos. En un tono firme, sobrio, la presidenta electa pasó a enumerar las principales promesas de su campaña, volviendo una y otra vez a la necesidad de erradicar la miseria en su país a través del desarrollo económico.

Sobre el final del discurso que se extendió por alrededor de media hora, Dilma dejó de lado el tono académico y se quebró emocionada al dirigir su agradecimiento al presidente saliente y principal impulsor de su candidatura. “Agradezco con emoción al presidente Lula”, empezó a decir y se detuvo para contener el llanto. “La gente empezó a gritar “¡Olé, olé olá, Lula, Lula!”, mientras la presidenta electa aplaudía lagrimeando. Al retomar, dijo: “Convivir durante todos estos años con él me dio exacta dimensión de lo que puede hacer un líder apasionado por su país. La alegría de mi elección se mezcla con la emoción por su partida. Pero sé muy bien que un líder como Lula nunca estará lejos de su pueblo. No tengan dudas de que golpearé mucha veces la puerta del presidente Lula”.

La primera mujer en ser elegida para ejercer la presidencia de Brasil es una economista especializada en temas energéticos con amplia experiencia en la gestión pública. Dilma Vana Rousseff, 62, hija de un abogado búlgaro y una maestra, nació y fue criada en un barrio de clase media alta de Belo Horizonte. Divorciada, madre de Paula, estudió economía en las universidades federales de Minas Gerais y Rio Grande do Sul y militó en agrupaciones estudiantiles de izquierda. Después del golpe militar de 1964 se unió al grupo guerrillero Colina para combatir la dictadura. Fue detenida y torturada (ver página 5). Con el retorno de la democracia se unió al partido PDT, que lideraba Leonel Brizola.

Fue secretaria del Tesoro del municipio de Porto Alegre y secretaria de Energía del estado de Rio Grande do Sul. En el 2001 se afilió al PT y al año siguiente Lula la llevó a su primer gabinete como ministra de Energía. En el 2005, después del escándalo de corrupción conocido como “mensalao” que le costó el cargo al hombre fuerte del PT José Dirceu, Dilma asumió la Jefatura de Gabinete. En ese puesto le tocó coordinar el PAC, un ambicioso programa de desarrollo de zonas carenciadas a través de una combinación de obras de infraestructura y servicios sociales. Lula se ha referido a Dilma repetidas veces como “La madre del PACs”. A principios del año pasado Lula la eligió para competir por la presidencia como candidata del partido oficialista.

A poco de arrancar la campaña, Dilma anunció que estaba siendo tratada por un cáncer de linfoma. Recibió radioterapia y los médicos la declararon curada. Pero el tratamiento le causó una inflamación en una pierna y durante días debió hacer campaña con el tobillo izquierdo envuelto en una férula de plástico.

El triunfo de ayer es también el del PT, que gana su tercera elección presidencial consecutiva y el control del Senado, mientras sus socios del PMDB retienen la Cámara de Representantes.


Anoche Dilma buscó tender puentes a la oposición y reasegurarles a sus aliados que el suyo será un gobierno meritocrático y pluralista. “Fui elegida como parte de una alianza de diez partidos y con ellos voy a construir un gobierno con criterio profesional, que valore los cuadros de la administración pública independientemente de la pertenencia partidarias... Extiendo mi mano a la oposición, de mi parte no habrá privilegios ni compadrismo”, prometió.

En el terreno económico Dilma deberá lidiar con un real alto que ha frenado el ritmo de las exportaciones y mantener el crecimiento de por encima del siete por ciento alcanzado este año, para financiar su política social. En el frente externo, la elección de Dilma representa una ratificación importante para el Mercosur, una de las prioridades del presidente saliente. Según fuentes del PT, tanto el canciller Celso Amorim como el asesor presidencial en asuntos internacionales Marco Aurelio Garcia, principales figuras del equipo diplomático de Lula, mantendrían cargos de peso en el futuro gabinete de la presidenta electa.

Otro aspecto en el que el gobierno saliente recién empezó a mostrar resultados en los últimos dos años, y que el futuro gobierno deberá profundizar, es el combate a los grupos narco y paramilitares enclavados en las favelas que rodean a las principales ciudades, responsables de una ola de violencia sin precedentes en el país. Dilma dijo durante la campaña que apuesta a la depuración de la Policía Federal, la creación de policías comunitarias y la infusión de servicios sociales en sociedad con estados y municipios para encarar la pacificación de las favelas.

Se abre una nueva etapa en la política brasileña, con una presidenta sin experiencia en cargos electorales, pero también con un proyecto político conocido y reconocido por el electorado brasileño.

Lula, factótum del triunfo de Dilma, es un político sensible al gusto popular, que gusta de usar metáforas futboleras para explicar sus movidas políticas. Una de sus frases preferidas es: “Time que ganha nao se mexe”. Equipo que gana no se toca. Más allá de cambio obligado de Dilma por Lula, ayer el povo brasileiro, pueblo futbolero si los hay, no dudó en mandar otra vez al mismo equipo a la cancha.