BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@boletinargentino.com

Domingo, 5 de febrero de 2012

Ganamos pero….

Escribe José María Otero

El debut de Argentina en el Mundial de Sudáfrica nos sirvió para seguir alentando esperanzas, pero…son tantos los peros que a veces nos gana el desánimo, aún sumando de arranque.

Lo visto hasta ahora nos sirve para comprobar que a Argentina le ha tocado una zona muy fácil. El aperitivo de Corea-Grecia nos mostró a dos rivales indignos de las finales de un Mundial. Y Nigeria reveló un nivel paupérrimo. Tres equipos ingenuos, sin capacidad técnica, que nos permiten situarnos virtualmente en la segunda fase.

Pero después de diez minutos iniciales brillantes, Argentina se fue quedando y en la segunda parte se conformó con el raquítico uno-cero que nos hizo contemplar nerviosamente el transcurso de los 45 minutos finales.

Agotado Verón –como era de esperar- el cambio por Maxi Rodríguez me pareció penoso. En lugar de ingresar a gente con capacidad técnica, capaz de ordenar el juego y teniendo en el banco a Pastore o Bolatti ese cambio es inexplicable.

Higuain necesita campo y espacio para que desarrolle su velocidad y poder de definición. Al ritmo cansino que adoptó el equipo se diluye completamente.

Agüero era un ingreso cantado cuando se va Di María. Está claro que el cuerpo técnico tiene pocas luces, no sabe leer el partido y da la impresión de que la influencia de Verón en las decisiones de Maradona va más allá que las de un experimentado componente del equipo.

Se ganó pero las dudas se mantienen. Por el lado positivo vale la pena rescatar la seguridad de Romero en el arco, la presencia solvente de Mascherano en la recuperación y control y las ganas de Messi que cada vez que encara hace presagiar cosas importantes.

Negativo: Jonás no es lateral, ni Di María capaz de tapar toda su banda. Y sigue faltando el futbolista que enlace el medio con los de arriba. Por eso no me queda más remedio que dudar, aunque los resultados, si se siguen sumando triunfos pueden ser un espaldarazo para la moral del equipo.