BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@boletinargentino.com

Lunes, 21 de mayo de 2012

El optimismo ya no es el mismo

Escribe Horacio Eichelbaum: Siempre que se impone una moda, de lo que sea, hay detrás alguien que quiere vendernos algo. Esto vale hasta para las cosas más insospechadas. Detrás de acontecimientos como la visita del Papa hay algún vendedor de camisetas, además, naturalmente, de los vendedores que pululan alrededor de los fastos cristianos, con epicentro en velas y estampitas. El otro día, en la Fiesta de la Rosa de los socialistas catalanes, se había montado un gran panel al estilo de los de las ferias de diversiones, en el que los militantes podían fotografiarse al lado de Felipe González, Rubalcaba o Zapatero, poniendo sus caritas en un orificio, de tal modo que el entusiasta parecía talmente estar en un gran acto a la verita de su figura más admirada (obviamente, muy pocos eligieron a Zapatero). Bueno, allí no había que pagar nada pero porque eso pertenecía a un tinglado en el que sí nos querían vender algo: el voto a Rubalcaba. Algo que parece gratis pero no lo es. Ni Rubalcaba, ni Rajoy, ni Rubaljoy ni Racaba, ni otra cantidad de políticos menores nos salen gratis. Y no solamente por los sueldos que ganan.
En realidad nos salen carísimos… ¡más caros que los lujos más extraordinarios que podamos habernos dado o al menos soñado en nuestras vidas! (unas vacaciones exóticas, una gran berlina alemana, un chalet con vistas al mar…). Nada es tan caro como este proceso de pérdida de conquistas sociales en el que estamos inmersos. Nada es tan caro porque ya vemos que este drenaje de derechos va a ser prolongado, porque no nos afecta solo a cada uno, sino al conjunto de la sociedad, y porque seguramente repercutirá sobre varias generaciones.

Íbamos a hablar de modas. Es evidente que algunos deportes han sido tocados por un ‘dedo mágico’ (será de la ‘mano invisible’ del mercado) que los hace florecer y expandirse, abriendo paso a un tropel de artículos, marcas y… siempre camisetas.

La cultura tiene también cada vez mayor ‘cuota de mercado’. Si uno se pone a mirar algún suplemento cultural de esos discretamente elitistas  comprueba que hasta los aniversarios están ‘comprados’ por los pulpos editoriales o los ‘laboratorios’ donde se fabrican éxitos musicales, plásticos o teatrales.
En ese ancho campo de la cultura de elites/masas hay olimpos para todo. Pero a esos suplementos culturales, discretamente elitistas, no les queda muy bien hablar, por ejemplo, de libros de autoayuda, porque éstos, como algunos escritores de best-sellers, están destinados a los grandes reportajes en las revistas ‘de colorines’. Pero no entrarán, al menos por su propio pie (nunca se sabe si las editoriales no les pondrán un ‘andador’ con alguna excusa esnob) en aquellos círculos privilegiados de las cimas literarias.

Aunque todo tiene su pequeña trampa. Hace unos días hubo que hacer hueco a una promoción: la de un libro titulado “Sonríe o muere: la trampa del pensamiento positivo”… El lugar hallado eludió esa terrible frontera entre los grandes reportajes y los suplementos elitistas: se encontró hueco para la crítica en un suplemento sobre ‘Salud’. Estupendo ardid, porque permitió comentar el ‘sonríe o muere’ y también, ya de paso, ‘Optimismo inteligente’, otro intento de corrección de los excesos del ‘podemos…!’  Ya no estamos en el entusiasmo omnipotente de que llegaremos hasta donde seamos capaces de gritar ‘podemos!’ (y así nos luce el pelo a todos los terrícolas, con tanto optimismo desbordante) pero seguimos en que “los optimistas toman las riendas de su vida, mientras que los pesimistas se rinden a las circunstancias”.

En el ‘Sonríe o muere’ por lo visto se dice que ese pensamiento positivo, germen de la autoayuda, resulta incluso causante de la galopante crisis económica mundial. La escritora del ‘Sonríe…’, Bárbara Ehreinreich, superó un cáncer de mama y se agobió de tanto color rosa y presentar a la enfermedad como una ‘oportunidad’; casi enfermó de nuevo, de cualquier otra cosa, cuando leyó que el campeón de ciclismo Lance Armstrong había declarado: “El cáncer es lo mejor que me ha pasado en mi vida”.

La escritora tiene el atrevimiento de sugerir que, sin tanto rosa, se puede alcanzar bienestar tratando de mejorar el mundo de forma práctica. Se le podría proponer que se apunte al 15M (si todavía no lo hizo).