BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@boletinargentino.com

Domingo, 5 de febrero de 2012

Danza

María Nieves, las piernas del Tango

Escribe: José María Otero: Durante décadas fue el sueño erótico de tantísimos espectadores deslumbrados por su estampa y las armoniosas figuras que garabateaba con Juan Carlos Copes. Y también la mina que codiciaban como compañera de pista los mejores milongueros de los años 50 y 60, cuando bailar tango era como una religión. María Nieves Rego, hija de humildes emigrantes gallegos es otro fruto tanguero de aquellos conventillos con su pereza de patio y cotorro donde se enquistaba la pobreza y donde los sueños chocaban con las peripecias que imponían el diario subsistir. Su padre fallece joven y de la pieza de cuatro metros por cuatro, donde convivía con dos hermanos varones y dos mujeres, amén de la mamá, tuvo que largarse de pendeja a laburarla como sirvienta en la Boca. Tan lejos de su casa de Saavedra que debía tomar tres colectivos y quedarse trabajando toda la semana hasta la media tarde del sábado en que regresaba, abandonando el colegio en 4º grado.Su hermana mayor, "La Ñata" -punto alto de la milonga-, la llevaría a descubrir pronto ese mundo fascinante del tango y su bagaje de misterios. Junto a otra amiga, Alicia, la foguearían tempranamente en las pistas.

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El tango ayuda a vencer la fobia social

Al bailarlo, contribuye a producir más oxitocina, una sustancia que ayuda a sentir alivio. El tango es abrazo. Yo abrazo a mi compañero y él me abraza a mí. En ese momento sólo existe ese hombre y yo, porque estamos bailando con el corazón. El tango es terapeútico porque para bailarlo hay que sentirlo. Es un éxtasis". La descripción de Alba Charmiello, una bailarina profesional de todos los géneros pero "milonguera de alma , ilustra por qué el tango puede aflojar a quiénes sufren de temores a mostrarse en público, contactarse con alguien del sexo opuesto, o relacionarse con un grupo pequeño de personas.

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Aseguran que el tango ayuda a vencer la fobia social

El tango es abrazo. Yo abrazo a mi compañero y él me abraza a mí. En ese momento sólo existe ese hombre y yo, porque estamos bailando con el corazón. El tango es terapeútico porque para bailarlo hay que sentirlo. Es un éxtasis". La descripción de Alba Charmiello, una bailarina profesional de todos los géneros pero "milonguera de alma , ilustra por qué el tango puede aflojar a quiénes sufren de temores a mostrarse en público, contactarse con alguien del sexo opuesto, o relacionarse con un grupo pequeño de personas.

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