BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@boletinargentino.com

Miércoles, 22 de febrero de 2012

Provincias

LO QUE SE JUEGA EN MALVINAS

El agotamiento de las reservas petroleras del Mar del Norte. La presión del lobby militar inglés para no reducir el gasto de defensa. El anillo estratégico de bases militares repartidas por el Atlántico Sur. El puente aéreo a la Antártida.
Uno: la producción de petróleo del Mar del Norte, principal fuente de crudo del Reino Unido, cae de modo sostenido desde hace 12 años. Inglaterra está produciendo al límite de lo que consume y necesita buscar nuevas fuentes de hidrocarburos, entre ellas, los potenciales yacimientos de las Islas Malvinas.

Dos: la ubicación de las Islas las vuelve un aeropuerto ideal para la futura explotación de los recursos naturales de la Antártida, hoy protegidos parcialmente por el Tratado Antártico y por los costos de perforar el hielo.

Tres: Malvinas cierra un anillo de bases militares y posiciones estratégicas que los ingleses tienen distribuidas por el Océano Atlántico. Empiezan en la latitud del cuerno de áfrica y llegan hasta la isla Diego García, en el Océano Índico.

Cuatro: En la puja que mantienen distintos sectores de poder en Inglaterra para no verse afectados por los recortes del gasto público, el lobby militar agita la tensión en Malvinas para justificar la imposibilidad de reducir los gastos de defensa.
Éstos son algunos de los puntos que mencionó un alto funcionario del Gobierno nacional, que pidió un estrictísimo off the record, al analizar los motivos por los que Inglaterra pretende conservar su enclave colonial en el Atlántico Sur.

Una sed incontrolable. Los números que se darán a continuación se pueden buscar en la página web de la Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, según sus siglas en inglés). Se trata de un relevamiento con estimaciones de la producción de petróleo en distintos países. Los números coinciden con otras mediciones. Aquí nos centraremos en las cifras del Reino Unido. En el año 2003, la producción de Gran Bretaña rondaba los 2,5 millones de barriles al día; en el 2007 había bajado a 2 millones; en el 2009 se ubicó en 1,6 y en el 2011 cayó aproximadamente a 1,5. La demanda de crudo de inglesa es en promedio de 1,6 millones de barriles diarios, es decir que la producción está al límite, obligando en algunos meses a Inglaterra a volverse importador neto.

Uno de los orígenes centrales de esta caída, que en parte explica el apetito inglés por conservar el enclave colonial en Islas Malvinas, es el agotamiento de los yacimientos del Mar del Norte. Este mar de 750 mil kilómetros cuadrados está ubicado al este de Inglaterra y sus aguas también llegan a las costas de Noruega, Francia, Alemania y Los Países Bajos. En 1965 la plataforma Sea Gem, operada por British Petroleum (BP), realizó la primera perforación submarina exitosa en estas aguas. La búsqueda se había iniciado para intentar aminorar la demanda de hidrocarburos de los países agrupados en la Opep, que se habían organizado en 1960. El pico de producción de los yacimientos del Mar del Norte fue en 1999, cuando en toda el área llegaron a extraerse seis millones de barriles diarios. Desde entonces, la capacidad de los yacimientos no ha parado de caer, en particular los de la zona que explotan los británicos.

Este descenso fue reconocido por el Reino Unido en el año 2009. La fecha no es un dato menor, ya que ese mismo año Inglaterra decidió comenzar la exploración petrolera en Malvinas. El reconocimiento se produjo en una reunión de empresarios petroleros, a mediados de junio del 2009. Bernard Looney, jefe de explotación en el Mar del Norte de British Petroleum, declaró durante ese encuentro: “Invertir en el futuro no es fácil en el contexto actual. Nuestros sondeos muestran que la producción británica cayó 38% entre el 2000 y el 2008”. Seis meses después de que Looney hiciera estas declaraciones, la plataforma semi-submarina Ocean Guardian inició su viaje de 69 días por el mar hacia Malvinas. El 10 de febrero del 2010 comenzó la exploración petrolera en el archipiélago. A fines del año pasado, la empresa británica Rockhopper anunció que había encontrado un yacimiento estimado en 700 millones de barriles de petróleo al norte de las Islas. Esta cifra equivale al 30% del total de las reservas con las que cuenta hoy Argentina.

Un anillo en el Atlántico. El lector puede tomar un mapa del mundo para visualizar el triángulo estratégico que conforman las posiciones británicas repartidas por el Atlántico, si se suman las islas de Ascensión, Santa Elena, Tristán Acuña y Malvinas.

Ascensión está ubicada en el centro del océano, a mitad de camino entre América del Sur y África. Está en la misma latitud que Recife, si se mira el lado americano del mapa, o en la del norte de Angola, si se mira el africano. La isla fue descubierta por Portugal en el siglo XVI y tomada por los ingleses durante el apogeo de su imperio en el siglo XIX. Fue utilizada durante la guerra de Malvinas. De allí despegaban los bombarderos Vulcán, que atacaban posiciones argentinas.

A 1.300 kilómetros hacia el sur de Ascensión aparece Santa Elena. También fue descubierta por los portugueses y luego tomada por los ingleses. Allí vivió Napoleón Bonaparte sus últimos seis años de vida, luego de perder la batalla de Waterloo contra la alianza de tropas inglesas, holandesas y alemanas. Esta semana, 191 años después de la muerte de Napoleón, trascendió que Inglaterra planea retomar el proyecto de construcción de un aeropuerto en Santa Elena. El costo de la obra será de 240 millones de euros. La idea había sido abandonada por la crisis financiera que sacude a toda Europa, pero se reavivó. El objetivo será construir un puente aéreo con Malvinas, como respuesta a los logros diplomáticos argentinos y por “temor” a que el bloqueo aéreo que hoy practica Argentinas se extienda a todos los países del Mercosur.

Si el lector sigue bajando la vista en el mapa se encontrará con el grupo de islas llamadas Tristán de Acuña, también bajo dominio inglés. Están a 2.173 kilómetros de Santa Elena. Su latitud está al sur del punto más austral de Sudáfrica. En todas estas islas, en mayor o menor medida, hay presencia militar británica. Si se sigue la línea por el mapa, la base instalada en Malvinas cierra este anillo de control del alta mar del Atlántico Sur. “Es un posicionamiento geoestratégico y geomilitar que además implica la posibilidad de explotación de los recursos naturales en el fondo del mar y en las aguas territoriales de estas islas”, señaló un alto funcionario del Gobierno nacional.

También por su ubicación geográfica, Malvinas es un puente aéreo ideal para la Antártida, más allá de que todavía las riquezas naturales del continente blanco no se hayan comenzado a explorar por el grosor del hielo y la protección del Tratado Antártico.

Hay un dato de la Historia que tiene que ver con la Antártida. Muestra la importancia de que Argentina haya logrado el apoyo del Mercosur para que los barcos con bandera de las Falklands no puedan atracar en los puertos. En 1955, el Reino Unido demandó a la Argentina y Chile ante la Corte Internacional de Justicia, un órgano de la ONU, reclamando mayor espacio territorial en la Antártida. El fundamento para esta demanda era que Inglaterra reclamaba para sí la porción que le correspondería a las Malvinas. Los ingleses perdieron esta disputa diplomática, pero cualquier antecedente de legitimidad de las Falklands podría servir para reavivarla.

El lobby militar inglés. Se ha sostenido en estos días, con razón, que el gobierno británico agita la tensión con Malvinas para tapar los conflictos sociales generados por la crisis financiera y el ajuste del gasto público. Este plan de recortes genera una puja entre distintos sectores de poder, entre ellos está el lobby militar inglés que busca que el gasto de defensa no se reduzca. Y nada mejor que generar una tensión bélica para justificar la imposibilidad de bajar el gasto militar, que en Inglaterra ronda los 65 mil millones de dólares anuales, según el Instituto de Estudios para la Paz de Estocolmo.

Esta disputa del lobby militar tuvo un punto álgido a fines del año 2010, cuando el primer ministro británico James Cameron anunció un recorte del ocho por ciento en el presupuesto de defensa. La reacción del lobby militar llegó el 10 de noviembre de ese año. Varios ex militares publicaron una carta dirigida al primer ministro en el diario The Times. Allí criticaban la decisión de Cameron y –esto es clave– ponían como centro de sus cuestionamientos la situación de Malvinas. “Respecto de las nuevamente valiosas Malvinas y sus yacimientos de petróleo –decía la carta–, estos recortes de propuesto para los próximos diez años dejan a la Argentina prácticamente invitada a imponernos una humillación nacional similar a la pérdida de Singapur”. (Los británicos perdieron el dominio de Singapur durante la segunda guerra mundial a manos de los japoneses. Habían puesto todas sus tropas para defenderse de un ataque por mar y los japoneses entraron por tierra). Volviendo a Malvinas, la tensión agitada por el gobierno inglés genera la excusa para atender la demanda del lobby militar.

La estrategia Argentina, por otra parte, no pasa por entrar por mar ni por aire sino por un lugar más sofisticado, la acumulación de presión política y diplomática. Algo que arrojó frutos las últimas semanas. El ex canciller Jorge Taina definió la estrategia así: “Se trata de seguir generando una situación en la que llegue un punto en el que el costo político de no sentarse negociar con Argentina sea mayor que el de sentarse”.

Demián Verduga

Universidad Nacional confirma desertificación en Salta, Tucumán y Santiago del Estero

En concordancia con los resultados a que arribara la Unidad de Manejo del Sistema de Evaluación Forestal sobre Pérdida de Bosque Nativo en el Norte de Argentina correspondiente a Diciembre 2007 – Octubre 2008 , un grupo de investigadores de la Facultad de Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de Santiago del Estero advierten sobre el proceso de desertificacíón y estudian desde 1975 a la fecha la extensa zona denominada Chaco argentino o región neotropical, formada por Santiago del Estero, este de Salta y este de Tucumán, y llega, en su límite inferior, hasta La Rioja y Catamarca.  Según el responsable de la investigación, el Ingeniero Forestal Pedro Boleta, desde aproximadamente 1970, en el Chaco seco argentino hubo sobreexplotación del bosque, como consecuencia de la práctica indiscriminada de desmonte y de la tala rasa con topadoras. Esto provocó alteraciones irreversibles en el suelo. Entre esas alteraciones está la desertificación de lo que antes fueran tierras fértiles.

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Hijos de la desnutrición

Cuando su cuerpecito tenue llegó a manos del pediatra Basilio Malczewski, director de la UNR (Unidad de Recuperación Nutricional), en Oberá, el calcio era una ausencia sostenida. No habría dientes ni huesos saludables para él, sus músculos y nervios no funcionarían ya correctamente. No habría destino que lo acogiese de brazos abiertos a él con sus tres años y un ramillete de derechos conculcados. “Es que el peor derecho que pierde un niño por desnutrición es el de no poder desarrollar su potencial genético. Le estamos quitando algo así como su identidad y los daños que le generamos como sociedad si esa desnutrición se prolonga más allá de los tres años son irreversibles”, definió el doctor Malczewski en entrevista con Ape.

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Salta, por la puerta de la muerte donde nadie los ve

Salta está demasiado lejos del centro umbilical del país. Mil seiscientos kilómetros del Obelisco equivale poco menos que a la China, a la que se llegaba, según los mitos de la infancia en los que uno cree, cavando y cavando hasta encontrar las raíces de los chinos cabeza arriba. Tanta distancia invisibiliza a tierras y gentes que suelen ser percibidas como extraños o extranjeros, como otros, distintos, que de vez en cuando vienen de visita: golpean inoportunamente la puerta cuando hace frío, aparecen en el vidrio de las ventanas con rostros demudados y se mueren de repente e inexplicablemente en las primeras planas de los diarios. Cuando su costumbre es morirse anónimos, en quebrachales desmontados, en bosques que languidecen, en calles de tierra en la siesta canicular, en sus casas de tres paredes sin agua y techo de polietileno negro.

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Escuelitas de fin de mundo

En la larga tierra de los excluidos e invisibles, un millón de chicos se agrupan de a montoncitos pequeños en los rincones más remotos. En las fronteras donde si se mira fuerte la nariz se cae a otra bandera. En los desiertos sin agua y de noches heladas. En los impenetrables de patitas curtidas a puro abrir caminos en la selva. En la piedra y la pajabrava que azuza los pies de la cordillera. Es decir, en los olvidos más olvidos del mundo.

El Ministerio de Educación de la Nación se está enterando, de a poquito, de que existen 15.600 escuelas rurales. Y en poco tiempo sabrá, por primera vez, dónde está ubicada exactamente cada una. Porque hasta ahora la mayoría son puntos perdidos en un horizonte ajeno, a horas de ambulancia, a kilómetros de zapatillas deszueladas, a años luz del ombligo del mundo.


Son el 10 % de los alumnos del país. Pibes y pibas que aprenden a sumar contando piedras coloradas y a escribir su nombre con ramitas en el desierto.

La Universidad Nacional del Centro de la Provincia (Unicen) con la coordinación del licenciado Daniel Herrero desde la Facultad de Ciencias Económicas, terminó un censo que incluyó a cada una de las escuelas perdidas en los arrabales del país, ahí donde las patria es una brisa que se cae por las fronteras o donde ranchitos de barro ensayan una pizarra incierta. La mayoría sin agua, algunas no fueron atendidas en su infraestructura desde el Plan Quinquenal de Juan Domingo Perón, con accesibilidad complejísima y un aislamiento feroz. Allí llegaron los censistas. Seres humanos distintos que por primera vez en años pisaban tierras marcadas a fuego por el olvido. Mirados con perplejidad y ojos de maravilla, recibidos como ministeriales, con fiestas populares, con lágrimas y conmoción ante una fotografía digital.

Las escuelas rurales son el 38 % de los establecimientos del país. Son un millón de enterezas, un millón de mansedumbres a pie, en mula, en bicicleta, en bote, en balsa, kilómetros y kilómetros para llegar a una escuela que es un aula, a una maestra que es directora y cocina y limpia, a un comedor que es el único plato del día y tan escaso como el futuro que dicen que les dijeron que algún día llegará. Acaso con los mismos agujeros en la puntera de las zapatillas.

Las recepciones a los censistas, cuenta Herrero, eran sorprendentes. “En algunas escuelitas rurales los trataban como si estuviera llegando el Ministro de Educación, con una solemnidad increíble; en otros les hacían una fiesta popular de bienvenida”. Eso, tal vez, fue lo más impactante: “una fiesta con todos los que vivían ahí, con música, con muchas expresiones de cariño”. Chicos que no conocen otro horizonte que el desierto o la montaña infranqueable asombrados hasta el llanto por una tecnología que en el ombligo del país es cotidiana. “Iban dos censistas, uno con perfil tecnológico, con cámara digital y GPS para tomar la coordenadas y conocer la ubicación exacta; otro fotografiaba el lugar, las instalaciones, los docentes, los alumnos; muchos chicos no conocían eso y verse retratados en la computadora del censista les resultaba emocionante, lloraban”.

Los jardines son el 38% del total de los establecimientos rurales; las primarias, un 49%, y las secundarias, el 28. Un 25 por ciento de las escuelitas accede al agua potable. El 45 % sólo puede obtenerla de alguna fuente subterránea. El resto debe esperarla, una vez por semana. Es una fiesta cuando llega el carro con los bidones. Para tomar y para hacer engrudo. Para bañarse y para pintar con acuarela. Para cocinar y para refrescarse los pies a la llegada. La electricidad y el gas son utopías de otros mundos.

“La Argentina hasta ahora no sabía con cuántas escuelas rurales contaba ni en qué lugar exacto estaban ubicadas”. Es decir que “si tiene que llegar un helicóptero, cuando brota el dengue o la gripe A, va a estar horas volando hasta encontrarla”. La salud es una tragedia y la muerte está tan cerca como lejos la camilla, la gasa y el estetoscopio: una ambulancia puede tardar en llegar una hora a cualquier escuelita perdida. En el NOA, hasta once horas.

Ahora, tal vez, pueden llegar a convertirse en un puntito blanco en el mapa. Cruzadas por coordenadas. Señaladas por la pupila misteriosa del GPS. Por una vez, otros ojos asistieron a las imágenes ocultas de otro país. De un territorio remoto, ajeno e ignorado por las grandes pantallas mediáticas. Un país que también es el país. Cuyas voces se han adelgazado hasta volverse silencio. Cuyos pasos se han descarnado hasta volverse invisibles. Al que todo le cuesta mil veces más que al urbano, al central, al de la oficina donde dicen que atiende Dios.

Cuando en las altas oficinas del Palacio Pizzurno sepan cuántas escuelas hay desparramadas en campo y desierto y montaña. Cuando sepan dónde están. Cuando sepan cómo se llega. Acaso el futuro, con sus valijas maltrechas, tenga un camino más allanado para hacerles una visita.

Silvana Melo


(APE)

 

Chaco: Los barones de las topadoras

La burocracia y la corrupción se instalaron en todas las estructuras de los organismos del Estado que existen para promover y custodiar la preservación del ambiente y de la biodiversidad, especialmente el bosque nativo chaqueño. Los desmontes y los aprovechamientos forestales terminaron por beneficiar a los barones de las topadoras y de las motosierras y, en menor medida pero de manera extraordinaria, a funcionarios y agentes burócratas y corruptos que aliados a la patria forestal y a la república sojera terminaron por estragar el ecosistema local.
Durante la gestión del ex gobernador Ángel Rozas se aceleró el festival desenfrenado de desmontes y aprovechamientos forestales, legales y clandestinos, casi siempre vinculados con el saqueo de las tierras fiscales. La devastación continuó durante la gobernación de Nikish porque a pesar de que dictara un decreto prohibiendo los desmontes, estos continuaron con intensidad en gran parte del territorio chaqueño, particularmente en el Departamento Maipú.

La matriz que se repite


Con la administración de Capitanich continua la matriz destructiva que suponen los aprovechamientos forestales y los desmontes. La actividad devastadora continua intacta. Los intereses forestales y agrícolas ganan la pulseada de la mano de las sociedades anónimas que integran funcionarios y técnicos. Las fiscalizaciones y las auditorias son absolutamente deficientes. La localización y el funcionamiento del sistema georeferencial aparenta una fiscalización que no es tal dado que se encuentra absolutamente cooptada, lo que finalmente determina el aumento de las explotaciones y de los desmontes, total todo se explica finalmente por los desbordes y por el pésimo funcionamiento de lo sede central de la Dirección de Bosques. La Dirección de Suelos sigue la misma suerte de auspicios y objetivos, hasta con la intervención de funcionarios en consultarías que dictaminan, de manera complaciente o permisiva, para que continúen el festival que arrasa la riqueza y la biodiversidad, cuyo frágil saldo actual está en vía de extinción. Mientras tanto, la provincia oculta información; sin embargo, tenemos un Chaco desmontado, con un bosque nativo muy frágil y muy lastimado, lo que ha producido una notable degradación socio-ambiental y profundos cambios climáticos que acusamos a la naturaleza sin atinar ha asumir las responsabilidades que derivan de nuestras propias acciones destructivas.

Los desmontes de cada día

El desmonte que encontramos corresponde al ex campo Alonso, ubicado en Pampa Regimiento, aproximadamente a 16 kilómetros de Avia Terai. La topadora que utilizaron operaba con silenciador y lo hacía de noche. En lo que aparentaba un deslinde, se desmontó 50 hectáreas. En un silvo-pastoril, se desmontaron aproximadamente 100 hectáreas para ser destinadas a la agricultura. Actualmente ya son chacras sembradas.

Los desmontes se produjeron en el curso de los meses de agosto y septiembre. Las imágenes son suficientemente reveladoras, a pesar de que no encontramos antecedentes que hayan autorizado los desmontes para deslinde y silvo-pastoril. Parece que todo fue y es ilegal, de manera que si existieron autorizaciones fueron totalmente desnaturalizadas porque todo desembocó en desmontes abiertos. Mientras tanto, los organismos del Estado continúan efectuando publicaciones a través de las cuales ponderan sus propias gestiones, en una suerte de estrategia alocada y desconcertante. Baten el parche mientras los barones de las topadoras y motosierras continúan avanzando y destrozando el ambiente y la biodiversidad. Todos o casi todos actúan con total y absoluta impunidad. El corolario se va a consumar con el traslado de la Dirección de Bosques a Sáenz Peña, que constituye el nicho donde operan los dirigentes forestales que son verdaderos depredadores ambientales, que se benefician con los esfuerzos de los trabajadores semi esclavos.

El segundo caso

El segundo desmonte lo encontramos en el Paraje Pampa Solís, en el campo que fuera de propiedad de los hermanos Dimitroff, como herederos de la sucesión de su padre. Vendieron el campo hace cinco años, aproximadamente.

Está ubicado a 20 kilómetros de Avia Terai. Se desmontaron muchas hectáreas; no pudimos precisar la extensión, aunque los testimonios recogidos señalan que la mitad del campo de 250 hectáreas fue desmontado y quemado. Cuando visitamos el lugar, la lluvia había apagado las cenizas.
El tercer caso

El tercer desmonte se produjo en el Paraje Tres Naciones. Se llevó adelante en el campo que fuera propiedad de Juan Paz, ubicado a 20 kilómetros de Tres Isletas. Los testimonios recogidos señalan que el campo de 200 hectáreas fue vendido hace un año y medio a una empresa paradigmática, vinculada con el anterior poder político, que fue comprando grandes extensiones de tierras en el Departamento Maipú y en El Impenetrable.
El desmonte comprendió 100 hectáreas. Trabajó un tractor grande con pala, aunque se vieron dos unidades más.

En el mes de octubre prendieron fuego a los restos forestales, que tomó los montes de algunos vecinos. Según los testimonios de los lugareños, a Enrique Rolón le quemaron 50 hectáreas, a Carlos Miño una franja de 10 hectáreas y a Luis Sajben le quemaron 5 hectáreas de monte.

Ciagro Campos


Ciagro Campos tiene tierras en Concepción del Bermejo y Los Frentones. Los suelos de la región son mayoritariamente clase IV, de manera que salvo ocasionalmente y con mucha rotación, no deben ser destinados a la agricultura, menos a la de carácter intensivo porque de lo contrario terminan siendo suelos inutilizables.

Entre los años 2001 y 2008 desmontaron poco más de 5000 hectáreas. En ese período se registraron cuatro permisos de desmontes, de 300 hectáreas en cada caso y un permiso silvo pastoril, también de 300 hectáreas.

Las imágenes satelitales del período mencionado son claramente reveladoras de la acelerada evolución de los desmontes clandestinos que se produjeron, que en la actualidad superan las 6000 hectáreas, ante la inercia o complacencia de los organismos de control, principalmente de alguno de sus funcionarios.

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El mapa del olvido

El trabajo no parece tan complicado. Alcanza con tomar un mapa de nuestro país, marcar con un fibrón las zonas más pobres, rastrear al olvido en toda esa geografía, y entonces daremos con las pestes que azotan a los que menos tienen.
El mapa del mal de Chagas ocupa la misma zona que el mapa de la pobreza. En la misma superficie se podrá encontrar tuberculosis, desnutrición, brucelosis… Todas las pestes están ahí. No hace falta un rastreo demasiado profundo, solo hay que buscar los cuerpos resquebrajados por la desidia, los que no ofrecen ninguna resistencia a las enfermedades.

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"Antes había diversidad, ahora solamente soja y veneno”

Entrevista a Graciela Gómez, abogada y escribana especializada en Derecho Ambiental.  
1 ¿Cómo y por qué empieza su lucha contra el uso del glifosato?
–Viajar a Rosario para cursar en la universidad me acercó al tema y a mis raíces. La impotencia de ver cómo le mienten a la gente me llevó a denunciar el engaño de la siembra directa, los transgénicos y los cócteles de plaguicidas que se usan.

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Argentina - Chaco: Tobas, miseria sin fin

Prensa y televisión global vienen a mirar los estragos de la desnutrición que afecta a miles de aborígenes en los bosques que se conocen - ya impropiamente - como El Impenetrable. Mi colega y amiga Cristina Civale, autora del blog Civilización y Barbarie, del diario Clarín, me invita a acompañarla. No es la primera invitación que recibo, pero sí la primera que acepto. Rehusé viajar antes de las recientes elecciones, porque, obviamente, cualquier impresión escrita se habría interpretado como denuncia electoral. Y yo estoy convencido, desde hace mucho, de que la espantosa situación socioeconómica en que se encuentran los pueblos originarios del Chaco, y su vaciamiento sociocultural, no son mérito de un gobierno en particular de los últimos 30 o 40 años (los hubo civiles y militares; peronistas, procesistas y radicales) sino de todos ellos.

Primero nos detenemos en Sáenz Peña, la segunda ciudad del Chaco (90 mil habitantes), para una visita clandestina -no pedida ni autorizada- al Hospital Ramón Carrillo, el segundo más importante de esta provincia. Civale toma notas y entrevista a pacientes indígenas en las salas de Tisiología, mientras yo recorro los pasillos mojados bajo las infinitas goteras de los techos, y miro las paredes rotas, despintadas y sucias, los patios roñosos y un pozo negro abierto y rebalsando junto a la cocina.

Aunque el frente del hospital está recién pintado, detrás hay un basural a cielo abierto en medio de dos pabellones. Vidrios y muebles rotos, escombros, radiografías, cascotes y deshechos quirúrgicos enmarcan las salas donde los pacientes son sólo cuerpos chupados por enfermedades como la tuberculosis o el Chagas. Me impresiona la mucha gente que hay tirada en los pisos, no sé si son pacientes o familiares, lo mismo da.

Una hora después, en el camino hasta Juan José Castelli -población de 30 mil habitantes que se autocalifica "Portal del Impenetrable"- la desazón y la rabia se perfeccionan al observar lo que queda del otrora Chaco boscoso. Lo que fue imperio de quebrachos centenarios y fauna maravillosa, ahora son campos quemados, de suelo arenoso y desértico, con raigones por doquier esperando las topadoras que prepararán esta tierra para el festival de soja transgénica que asuela nuestro país.
Entramos -nuevamente por atrás- al Hospital de Castelli, que se supone atiende al 90 o 95 por ciento de los aborígenes de todo el Impenetrable. Lo que veo allí me golpea el pecho, las sienes, los huevos: por lo menos dos docenas de seres en condiciones definitivamente inhumanas. Parecen ex personas, apenas piel sobre huesos, cuerpos como los de los campos de concentración nazis.

Una mujer de 37 años que pesa menos de 30 kilos parece tener más de 70. No puede alzar los brazos, no entiende lo que se le pregunta. Cinco metros más allá una anciana (o eso parece) es apenas un montoncito de huesos sobre una cama desvencijada. El olor rancio es insoportable, las moscas gordas parecen ser lo único saludable, no hay médicos a la vista e impera un silencio espeso, pesado y acusador como el de los familiares que esperan junto a las camas, o tirados en el piso del pasillo, también aquí, sobre mantas mugrientas, quietos como quien espera a la Muerte, esa condenada que encima, aquí, se demora en venir.
Siento una furia nueva y creciente, una impotencia absoluta. Le pregunto a una joven enfermera que limpia un aparador vidriado si siempre es así. "Siempre", responde irguiéndose con un trapo sucio en la mano, "aunque últimamente han sacado muchos, desde que empezó a venir la tele".
Es flaquita y tiene cara de buena gente: se le ve más resignación que resentimiento. Son 44 enfermeros en todo el hospital pero no alcanzan para los tres turnos. Trabajan ocho horas diarias cinco días por semana y cobran alrededor de mil pesos los universitarios, y menos de 600 los contratados, como ella.. Los días de lluvia los techos se llueven y esto es un infierno, dice y señala los machimbres podridos y los pozos negros saturados que revientan de mierda en baños y patios. Y todo se lava con agua, nomás, porque "no tenemos lavandina".

Camino por otro pasillo y llego a Obstetricia y Pediatría. Allí todos son tobas. Una chiquilla llora ante su hijo, un saquito de huesos morenos con dos ojos enormes que duele mirar. Otra joven dice que no sabe qué tiene su nena pero no quiere que muera, aunque es obvio que se está muriendo. Hay una veintena de camas en el sector y en todas lo mismo: desnutrición extrema, mugre en las sábanas, miles de moscas, desolación y miedo en las miradas.
Después viajamos otra hora y el cuadro se hace más y más grotesco. Paramos en Fortín Lavalle, Villa Río Bermejito, las tierras allende el Puente La Sirena, los parajes El Colchón, El Espinillo y varios más. Son decenas de ranchos de barro y paja, taperas infames donde se hacinan familias de la etnia Qom (tobas). Todas, sin excepción, en condiciones infrahumanas.

Digan lo que digan, estas tierras -más de tres millones de hectáreas- fueron vendidas con los aborígenes dentro. Son varios miles y están ahí desde siempre, pero no tienen títulos, papeles, ni saben cómo conseguirlos. Los amigos del poder sí los tienen, y los hacen valer. El resultado es la devastación del Impenetrable: cuando el bosque se tala, las especies animales desaparecen, se extinguen. Los seres humanos también.
Y aunque algunas buenas almas urbanas digan lo contrario, y se escandalicen ciertas dirigencias, en el ahora ex Impenetrable chaqueño palabras duras como exterminio o genocidio tienen vigencia.

Desfilan ante nuestros ojos enfermos de tuberculosis, Chagas, lesmaniasis, niños empiojados que sólo han comido harina mojada en agua, rodeados de perros flacos, huesudos y ojerosos como sus dueños. Se llaman Margarita, Nazario, Abraham, María y lo mismo da. Casi todos dicen ser evangelistas, de la Asamblea de Dios, de la Iglesia Universal, de "los pentecostales" o "los anglicanos".
Involuntariamente irónico, evoco a Yupanqui: "Por aquí, Dios no pasó".
Al caer la tarde estoy quebrado, roto, y sólo atino a borronear estos apuntes, indignado, consciente de su inutilidad. Al partir de regreso veo en un caserío un cartel deshilachado por el sol: "Con la fuerza de Rozas, vote lista 651"

Y en la pared de un rancho de barro, seguramente infestada de vinchucas, veo un corazón rojo como el de los pastores mediáticos brasileños de "Pare de sufrir". Abajo dice: "Chaco merece más. Vote Capitanich".

A unos 400 kilómetros de aquí el escrutinio final de las elecciones avanza lenta, nerviosamente. En alguna oficina el ministro de Salud de esta provincia seguirá negando todo esto, mientras el gobernador se prepara para ser senador y vivir en Buenos Aires, bien lejos de aquí, como casi todos los legisladores.
¡Nunca antes, el Chaco ni este país me habían dolido tanto.!!!

Población de Catamarca y Tucumán expuesta al uranio

Por primera vez en quince años, una voz oficial y cómplice de las mineras, el SEGEMAR, también reconoce la presencia de decenas de minerales que transporta el mineraloducto, información celosamente silenciada ante la ciudadanía y ante la AFIP, en el momento de su exportación. Entre ellos, la existencia de Uranio y Torio, ambos radioactivos, en alto grado.

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