Los jefes de la Policía Federal Enrique Capdevila y Alejandro De Nizo finalmente se mantuvieron en sus puestos. La versión de su renuncia fue echada a rodar por sectores de la fuerza opuestos a un plan que la ministra Nilda Garré le presentó a la presidenta de la Nación. Un punto importante de ese plan es que cinco comisarías del sur de la Capital Federal dejarán de estar en manos de la fuerza azul y en su reemplazo esas unidades pasarán a la Gendarmería (tres) y la Prefectura (dos). Ayer se especuló con que Garré designaría al frente de la Federal a un civil pero, como anticipó Página/12, el plan no incluye semejante cambio. En principio, la Presidenta anunciaría la reestructuración en los próximos días y el plan se pondría en marcha el 1º de julio, aunque varios aspectos están todavía en debate.
El Ministerio de Seguridad mantiene en reserva tanto los detalles de la reestructuración como los motivos. Según parece, la medida de reemplazar las comisarías del sur por unidades de Gendarmería y Prefectura se toma porque en esas zonas la Policía Federal no puso en la calle los efectivos que se le reclamaban. Desde el primer día en que llegó al ministerio, Garré viene insistiendo en que debe aumentar todo el trabajo preventivo y puso como uno de los parámetros fundamentales un mayor despliegue de policías en las calles y más cantidad de patrullajes. Eso no se habría logrado en las jurisdicciones que ahora se van a transformar y por eso se tomó una decisión considerada drástica.
En principio, el plan consiste en que cinco dependencias dejarán de ser comisarías de la Policía Federal y pasarán a ser unidades de Gendarmería y Prefectura. De esa manera se incorporarán más efectivos a la seguridad porteña, porque los efectivos de Gendarmería y Prefectura se agregarán a los de la Policía Federal. Estos últimos dejarán esos barrios del sur, pero reforzarán las demás comisarías.
Algunos de los interrogantes tienen que ver con las medidas prácticas que implica la reestructuración. Por ejemplo, las dependencias de Gendarmería y Prefectura tienen que integrarse al sistema de comunicaciones de la Federal, porque si un delincuente roba en una jurisdicción y huye hacia la otra, tiene que haber coordinación. Lo mismo ocurre con los vehículos de Gendarmería y Prefectura y los de la Federal. Toda la movida también requiere de coordinación en materia informática y habrá que ver quién se queda con las cámaras de seguridad instaladas en las jurisdicciones que cambian de manos. Si es cierto que todo se pondrá en marcha el 1º de julio, los días que quedan son pocos y habrá que acelerar los preparativos.
Raúl Kollmann
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