BOLETÍN ARGENTINO

Primer Boletín de Noticias de los Argentinos en el mundo - Director: Osvaldo Parrondo - Contacto: oparrondo@telefonica.net

Viernes, 30 de julio de 2010

Homenaje

Breve historia de Manuel Belgrano

Nació en Buenos Aires (Argentina) el 3 de junio de 1770, y fue bautizado con el nombre de Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano. Era hijo de la criolla Josefa González Caseros, oriunda de Santiago del Estero, y del comerciante italiano, Domingo Belgrano y Peri. Este matrimonio tuvo trece hijos, ocho varones y tres mujeres, siendo Manuel Joaquín, el cuarto.
Luego de realizar sus primeros estudios en el Convento de Santo Domingo, los continuó en el Real Colegio de San Carlos.


En el año 1793 se graduó en España, en la Universidad de Salamanca, como abogado. Al crearse ese año el Consulado en Buenos aires, fue designado como Secretario, lo que lo trajo nuevamente a su patria. Esa entidad de carácter comercial, fue el medio idóneo desde donde el patriota propagó sus pensamientos, escribiendo “Memorias” a favor del libre comercio (contrario al monopolio comercial impuesto por España), impulsando la agricultura, a través de la adjudicación de tierras a los campesinos, y la industria.

Fue un gran defensor de la educación gratuita, no solo de los varones sino también de las niñas, quienes hasta entonces no concurrían a la escuela. Sostuvo que era necesaria su capacitación para ser buenas madres, y para alejarlas del ocio, debiendo aprender además de leer y escribir, la doctrina cristiana, y a coser y bordar.

A su impulso se deben la creación de la Escuela de Náutica, y la Academia de Geometría y Dibujo, ambas en 1799, funcionando en las instalaciones del Consulado.

Sus ideas fueron expuestas en diversos medios, particularmente en el periódico que él dirigió: “Correo de Comercio”, surgido del 3 de marzo de 1810, aunque ya había participado en la formación de otro periódico en 1801, llamado “El Telégrafo Mercantil”.

Durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807, tuvo una destacada participación. Luego de la victoria inglesa en la primera invasión, Belgrano emigró hacia Montevideo porque se rehusaba a aceptar el nuevo gobierno inglés, ya que su idea era mantenerse bajo el dominio español, o independizarse.

De ideas liberales, nutrido en el ideario de Revolución Francesa, que compatibilizó con sus fervientes creencias cristianas, luchó por la independencia de su patria, al punto que solicitó el día 24 de mayo, en vísperas de la revolución, la inmediata destitución del virrey Cisneros, amenazando que si a las tres de la tarde del día siguiente continuaba en el mando él se encargaría por las armas, de derribarlo. El virrey fue destituido y Belgrano designado vocal de la Primera Junta de Gobierno, constituida por criollos, el 25 de mayo de 1810.

No era militar de carrera, pero igual aceptó conducir los destinos de los hombres que conformaron el ejército con destino a Paraguay, para luchar contra los realistas. Fundó dos pueblos: Mandisoví y Curuzú Cuatiá, para mejorar las comunicaciones entre Buenos aires y el litoral. Tras vencer en la batalla de El Campichuelo”, intentó llegar a Asunción, pero sufrió dos derrotas: El 19 de enero de 1811, en Paraguari, y el 9 de marzo del mismo año, en Tacuarí, donde sus cuatrocientos hombres se enfrentaron a dos mil quinientos, conducidos por Cabañas. Tras esta derrota, en una campaña que el propio Belgrano, calificó de “locura” se firmó un armisticio, y Belgrano comprendió que entre los vencedores, había muchos jefes criollos. Con ellos entabló correspondencia, donde les indicaba que su finalidad era que Paraguay se liberara de los tiranos y de las restricciones económicas que estos les imponían, y procuraba un acercamiento entre Buenos y Paraguay. Poco después, Paraguay se independizó.

Luego de esta frustrada campaña, que le costó un proceso del que salió airoso, defendido por sus tropas que subrayaron su valor y patriotismo, fue enviado con su ejército a la Banda Oriental estableciendo en la localidad de Mercedes, su cuartel general.

Repartió el control de territorio con el caudillo oriental José Gervasio Artigas, el hermano de Artigas, de nombre Manuel, y con Venancio Benavides. En el mes de mayo debió regresar a Buenos Aires, al ser reemplazado por Rondeau.

El 13 de febrero de 1812, elevó una propuesta para usar un distintivo que identificara al ejército. Así nació la escarapela nacional, al ser aprobada por el Triunvirato, cinco días más tarde.

Para defender el dominio de los ríos nacionales, fue enviado a fines de 1811, a orillas del Paraná, donde instaló las baterías “Libertad” e “Independencia”. El 27 de febrero de 1812, la bandera Argentina flameó por primera vez, en ese lugar. Al comunicar el hecho a las autoridades, éstas negaron el uso oficial de la Bandera, pero esa respuesta nunca llegó a Belgrano que ya había partido, al ser designado jefe del ejército del Norte, empresa que no tuvo el éxito esperado.

Cuando arribó a Jujuy, enarboló la bandera, que fue bendecida. Pero la bandera debió ser guardada por orden del gobierno. La causa de los colores celeste y blanco de la insignia patria, son un misterio, que originó varias versiones. Tradicionalmente se sostuvo que fue inspirado por los colores del cielo, aunque luego surgieron otras posturas que sostienen que podría tratarse de los tonos que acompañaban la vestimenta de la virgen de Luján del cual era devoto, o los colores de la casa de los Borbones, que detentaban el trono español, al tomar en consideración que aún la independencia de la Metrópoli era una idea que asomaba tímidamente.

Los realistas dominaron la situación y Belgrano se replegó. La población de Jujuy se marchó junto a él, llevándose sus pertenencias, y destruyendo lo que quedaba para que no les sirviera a los españoles. Este hecho pasó a la historia, bajo el nombre de “Éxodo Jujeño”.

Desoyendo las instrucciones gubernamentales, que le ordenaban retirarse a Córdoba, el
24 de febrero de 1812, Belgrano logró vencer a los españoles, en Tucumán, quienes se retiraron hacia Salta. Hacia allí se dirigió Belgrano, que entró a Salta por una atajo, ya que el acceso por el sur estaba bloqueado. La batalla librada en Salta, con su disciplinado ejército, les otorgó la victoria, el 20 de febrero de 1813.

Por sus victorias de Salta y Tucumán, la Asamblea del año XIII, le entregó como premio, la suma de cuarenta mil pesos, que fue donada para la fundación de cuatro escuelas.

Esos triunfos se opacaron con las derrotas de Vilcapugio (1 de octubre de 1813) y Ayohuma (14 de noviembre de 1813) donde solo pudieron salvarse 500 de sus hombres. Por estas circunstancias el mando del ejército del Norte, fue encomendado a San Martín.

El 22 de enero de 1814, los realistas ocuparon Salta.

En 1814, fue enviado a Europa, junto a Rivadavia, en misión diplomática para conseguir apoyo a la causa revolucionaria, pero sin éxito.

Al regresar a Buenos Aires, en febrero de 1816, fue designado jefe del Ejército de Observación del litoral.

Al inaugurarse el Congreso de Tucumán, en marzo de 1816, Belgrano fue invitado a informar sobre su misión a Europa. Allí explicó que en el viejo continente la causa revolucionaria no era bien vista, y para cambiar esa visión, y atento a la restauración de las monarquías europeas, por el triunfo de la Santa Alianza, propuso como forma de gobierno para el estado argentino una monarquía ejercida por un descendiente inca. Él era un defensor de los aborígenes, para cuya protección había redactado el “Reglamento para los indios de las Misiones”, donde equiparó sus derechos con los de los criollos, propendía a su educación y les entregaba tierras.

En agosto de 1816, el Congreso lo nombró jefe del Ejército del Norte, para defender la frontera, aunque debió intervenir en luchas internas, entre unitarios y federales.

En agosto de 1819, enfermo de hidropesía (retención de líquido en los tejidos) solicitó licencia y se retiró a Tucumán, para luego dirigirse a Buenos Aires, en marzo de 1820. El 20 de junio falleció en esa última localidad. De su descendencia se sabe que tuvo una hija, fruto de su amor con María Dolores Helguera, con quien nunca se casó.

En homenaje a su creador, el 20 de junio, se conmemora anualmente el Día de la Bandera, por ser la fecha del deceso de su creador, fecha impuesta a partir de 1938.

Carlos Gardel, del Abasto al Mito

En este aniversario, Clarín le dedica a la mayor estrella del tango 11 entregas que resumen su vida y obra. Es una colección llena de ilustraciones y enfoques de reconocidos autores que desarrollan los principales episodios de su biografía, combinando rigor informativo, análisis consistente y atracción narrativa.
A setenta y cinco años de la tragedia de Medellín, el infausto accidente que se cobró la vida de Carlos Gardel, su legado y su figura mantienen una vigencia que la posteridad reserva a los verdaderos ídolos populares. La convicción de que canta cada día mejor enaltece el lugar común, porque constata una verdad misteriosa y extraordinaria.

En este aniversario llega Todo Gardel. Del Abasto al Mito: una colección de Clarín dedicada a la mayor estrella del tango, cuya supremacía –en un género habituado a polemizar sobre las preferencias- ha renovado consenso a lo largo de la historia. No en vano “ser Gardel”, en buen criollo, significa “ser el mejor” y equivale al máximo halago al que puede aspirar un porteño.

Las once entregas de Todo Gardel. Del Abasto al Mito abordan vida y obra del artista. Desarrollan los principales episodios de su biografía, combinando rigor informativo, análisis consistente y atracción narrativa. Reflexionan sobre la dimensión de Carlos Gardel como intérprete y creador, y reconstruyen el contexto histórico-cultural en el que se desarrolló su trayectoria. Evocan a los personajes principales (y aquellos curiosos personajes secundarios) de la epopeya gardeliana, y despliegan un inagotable anecdotario, que va de los hechos documentados a las verdades míticas.

La colección se inicia con una cronología ilustrada, que pone la vida del artista en relación con algunos hechos clave de la evolución del tango, entre 1890 y 1935. Lo que sigue es una serie de textos en los que reconocidos autores enfocan diversos aspectos del personaje y su época. Oscar del Priore, Irene Amuchástegui, Ricardo Ostuni, Sandra de la Fuente y Pedro Ochoa figuran entre los autores de distintos textos. Sergio Pujol analiza al Gardel compositor, Sergio Marchi recorre las versiones pop de los clásicos del artista y José Luis Sáenz desmenuza las claves técnicas de su canto. Pablo De Santis y Luis Chitarroni aportan sus miradas personales en auténticas piezas de antología.

Hitos fundamentales, como el nacimiento del tango-canción con Mi noche triste, la formación y la disolución del Dúo Gardel-Razzano, el debut en París o las producciones cinematográficas forman parte del relato. En el que tampoco falta el color de las pequeñas historias y el “folclore” gardeliano: la pasión burrera de Carlitos, las trasnochadas en lo de madame Jeanne, un duelo a bordo de un barco, una herida de bala a la salida del Palais de Glace y un encuentro con Charles Chaplin...

La tragedia de Medellín, en la que perdieron la vida el Zorzal Criollo y sus acompañantes, ocupa un capítulo central y da lugar, también, al análisis de interrogantes siempre pendientes acerca de las razones del accidente. Finalmente, la colección examina y celebra la vigencia de la obra y la figura de Gardel a través del tiempo, la lozana actualidad de sus grabaciones y su leyenda, el asombroso alcance de su legado que atraviesa fronteras, géneros musicales y modas.

Una semblanza de la viejita –doña Berta Gardes- evoca la devoción filial del cantor. La figura del poeta Alfredo Le Pera –con frecuencia eclipsada por el brillo del Zorzal- aparece a la luz de sus creaciones y sus amores. Las memorias inéditas de José María Aguilar –el guitarrista que sobrevivió al accidente- conviven con los recuerdos de Isabel del Valle –novia oficial del cantor- y las cartas que el gran Guillermo Barbieri enviaba a su familia –con pormenores de la gira y consultas… sobre la campaña de Huracán-.

Las dos últimas entregas ofrecen, bajo el título De la A a la Z, una miscelánea de curiosidades y anécdotas. Revelan desde el sentido del humor de Gardel hasta sus secretos a la hora de componer, pasando por los mejores bloopers en estudio de grabación y sets de filmación, su relación con el lunfardo, la amistad con Azucena Maizani y la pelea con Carlos De La Púa.

La serie de once entregas –ricamente ilustradas con imágenes de la colección de Bruno Cespi, del Archivo General de la Nación y del Archivo de Clarín, comenzará el domingo 13 con el capítulo número 1 de regalo con Clarín y el resto de la colección saldrá en días consecutivos hasta el miércoles 23 con el diario más sólo $0.50.

Jóvenes investigadores premiados

Tres equipos de estudiantes argentinos ganaron varios premios entre más de 1600 competidores en los Estados Unidos
Representantes estudiantiles argentinos alcanzaron valiosas distinciones en la Feria Internacional de Ciencia e Ingeniería Intel-Isef 2010, celebrada en San José de California recientemente, donde compitieron alrededor de 1600 jóvenes, el mayor certamen de nivel preuniversitario que se celebra en el mundo.
Seis equipos de nuestro país viajaron a los Estados Unidos con aportes destinados a las áreas de los fenómenos naturales y del medio ambiente. Uno de esos trabajos fue presentado por Augusto Niez Gay, en el campo de la microbiología. El propósito de su investigación fue analizar el agua del embalse de Salto Grande, en Concordia, provincia de Entre Ríos. Las muestras extraídas le permitieron comprobar que contenía niveles superiores de cianobacterias, que afectaban la calidad del agua potable que consumía la población. La investigación de este estudiante sirvió para que las autoridades de Concordia corrigieran ese deterioro.

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El idioma de la infancia

Escribe Hernán Casciari: La escuela, el patio, una canción patria, el dulce de leche, Manuelita... primeras postales de la argentinidad
A que cuesta explicar la patria en abstracto? Ustedes, los que viven en ella, están casi obligados a hacerlo en estos días, por culpa del Bicentenario. Se rompen la cabeza para encontrarle una respuesta a dos preguntas: ¿qué es Argentina?, ¿qué es ser argentino? Los números redondos generan la urgencia, falsa, de practicarle un subtotal a la identidad. La patria cumple 200 años y entonces, a las apuradas, ustedes tienen que explicarla, tienen que decir por qué quieren a la patria, por qué vale la pena quererla. De repente, tienen que trazar la línea del afecto y de la filiación para seguir adelante. Les diré algo: claudiquen. No se rompan la cabeza, dense por vencidos. Los que vivimos fuera del país (y sobre todo, los que tenemos hijos que han nacido fuera de Argentina) hacemos ese esfuerzo vano todos los días -mañana, tarde y noche-, no una vez cada doscientos años. Y nunca llegamos a ninguna conclusión.

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Una fiesta con el pueblo en la calle

“Queríamos un Bicentenario diferente. Un Bicentenario popular con el pueblo en las calles. Hace apenas veintisiete años que tenemos una democracia continuada. Agradezco el patriotismo, la alegría con que millones han salido a las calles a festejar, a reír, a compartir”, dijo la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al inaugurar la Galería de los Patriotas Latinoamericanos acompañada por sus pares de Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Chile, Venezuela y Ecuador. Los retratos de Ernesto “Che” Guevara, Juan Domingo Perón, Evita, Salvador Allende, Hipólito Yrigoyen y José Martí, entronizados en la Casa Rosada, reflejaban que otra historia se está escribiendo. En las calles, millones –literalmente– participaban en una procesión pagana para conmemorar los doscientos años de la Revolución de Mayo. Lejos habían quedado en el recuerdo de un día inolvidable los dos Tedéum cuando entrada la noche los presidentes disfrutaban del magnífico “Desfile de los 200 años” antes de asistir a la cena en la Rosada.

Flanqueada por un óleo de Perón, con sus brazos en alto, la imagen del día que dijo: “Me llevo en mis oídos la más maravillosa música que es la voz del pueblo argentino” y la foto de Allende en su recorrida de asunción, la Presidenta recordó que ayer se cumplieron también siete años de la asunción del kirchnerismo. Destacó que “nuestros pueblos están mejor que hace cien años. El Centenario se festejó bajo estado de sitio, no existían los derechos sociales, era delito la actividad sindical, no se podía elegir libremente a nuestros gobernantes”. En un mensaje a la oposición, remarcó que “pudimos cumplir estos doscientos años con la más absoluta democracia de la que se tenga memoria” y advirtió: “seguramente nos equivocaremos, cometeremos errores, también tendremos aciertos, pero todos saben, aun los que no están de acuerdo con nosotros, que no tomaríamos ninguna decisión en contra de los intereses del pueblo”.

De a poquito
La Casa Rosada estaba de fiesta. Todos los detalles habían sido cuidados hasta la perfección. La prensa sólo podía observar desde un balcón del primer piso cómo se iba llenando la Galería de los Patriotas. En la sala principal, ciento cincuenta y seis invitados compartirían la cercanía con los presidentes Evo Morales (Bolivia), Hugo Chávez (Venezuela), José “Pepe” Mujica (Uruguay), Rafael Correa (Ecuador), Fernando Lugo (Paraguay) Sebastián Piñera (Chile), Lula da Silva (Brasil), y con los ex presidentes Martín Torrijos (Panamá) y Manuel “Mel” Zelaya, destituido por un golpe cívico-militar el 28 de junio del año pasado.

El diputado socialista Jorge Rivas, en silla de ruedas desde que en un asalto violento lo golpearon en la cabeza, fue uno de los primeros en llegar. Martín Sabbatella, ex intendente de Morón y también diputado, estuvo también entre los tempraneros. El filósofo Ricardo Forster y el gobernador de Mendoza Celso Jaque integraron la avanzada. Los ministros del Ejecutivo llegaron casi todos en hilera. Los diputados radicales Juan Carlos Marino y Ricardo Alfonsín fueron ubicados en la primera fila junto al presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, quien se apresuró a mirar el cartelito para ver a quién le sentarían del otro lado: le tocó el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Fellner.

Mientras la Presidenta y el canciller Jorge Taiana se apostaban al final de la alfombra roja para recibir a los mandatarios extranjeros, los corrillos dejaban entrever afinidades e indiferencias. Los ministros Aníbal Fernández, Carlos Tomada, Amado Boudou y Julio Alak departían en un minigabinete. Mientras la ministra Nilda Garré se abría paso para ir a saludar a Rivas. Los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli y de Santa Fe, Hermes Binner, sentados codo a codo no encontraron tema de conversación. Sólo la irrupción para saludarlos de la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, les permitió intercambiar algunas palabras.

El diputado Dante Gullo entró al grito de “¡Alfonsín/Alfonsín!” para saludar a su colega, ocurrencia que no pareció causarle mucha gracia al destinatario. Hebe de Bonafini llegó acompañada por un grupo de Madres una vez que estaban casi todos ubicados. Habían quedado en un segundo salón

junto a Madres-línea Fundadora que también pasaron a la galería principal. Un sacerdote solitario se sentó detrás de los gobernadores. Sólo se acercó a saludarlo la diputada María Laura Leguizamón que pasó luego a otro salón. El embajador en Chile, Ginés González García provocó los gritos del cronista de CQC que intentaba, infructuso, de hacer oír sus ocurrencias desde las alturas. Zelaya y el secretario general de la OEA, Miguel Inzulza, también escucharon los alaridos y levantaron la cabeza: el camarógrafo, por lo menos, había logrado su objetivo.

Entrada triunfal
Ya se habían apoltronado los jefes de las Fuerzas Armadas cuando desde las pantallas de los LCD surgieron las primeras imágenes de los presidentes visitantes. Chávez cosechó los mayores aplausos junto a Correa y Evo. Menos fervor despertaron Lugo, Piñera, Mujica y Lula.

El retrato del Che, tomado por el fotógrafo Alberto Korda, enfrentado al óleo de Evita con la cabellera al viento escoltando a Perón y Allende y acompañados por el obispo salvadoreño Arnulfo Romero, Hipólito Yrigoyen, Getúlio Vargas y Víctor Haya de la Torre, corroboraban la concepción de un Bicentenario diferente. Rostros impensados en la historiografía oficial de América latina hasta hace apenas unos años. Patriotas elegidos por los actuales presidentes latinoamericanos al recibir la invitación de la presidenta argentina.

Cristina Fernández encabezó la entrada a la Galería de los Patriotas y se detuvo a darles un beso al diputado Rivas, a Hebe de Bonafini, a Taty Almeida y a Estela de Carlotto. Detrás suyo, Chávez, Correa y Evo repitieron los abrazos con Madres y Abuelas. El ex presidente Néstor Kirchner aprovechó el tumulto del ingreso para ubicarse en la primera fila, frente a su esposa y al lado de Zelaya.

Apenas se paró frente al atril y agradeció la visita de sus colegas latinoamericanos. Desde el segundo salón de la Galería donde compartían lugares Luis D’Elía, Marta Bianchi, Luisa Busnelli, Lito Cruz, María Seoane, Francisco “Tito” Nenna, Eduardo Luis Duhalde, Horacio González, Ariel Basteiro, Claudio Morgado, Juan José Alvarez, entre muchísimos otros, llegó el grito de “Patria sí, colonia no”.

Un video protagonizado por una nena con uniforme de escuela privada presentó a los “Patriotas del Bicentenario”. Los aplausos tronaron con el Che, Farabundo Martí, Augusto César Sandino, Túpac Amaru, Solano López, y llegaron al clímax con Allende, Belgrano, San Martín, Rosas, Yrigoyen, Perón y Eva. “Todos son los padres de la Patria grande”, repitió la nena y empezó el discurso oficial.

“En el Centenario queríamos parecernos a Europa y no ser nosotros mismos. Habíamos traído a un miembro de la Casa Real de España (N. de R.: por la Infanta Isabel de Borbón). Hoy, en cambio –más allá del respeto a España–, estamos aquí con quienes han abonado América con sus ideas, su sangre, sus ideales, que prodigan la libertad para la igualdad”, precisó la Presidenta. Haciendo un paneo por los rasgos de los presidentes, Cristina Fernández remarcó: “Si uno nos mira a todos nosotros, verá diferencias de orígenes pero un solo objetivo: que sus pueblos, sus sociedades tengan más libertad, más igualdad, una distribución más equitativa de la riqueza, más educación y más salud”.

En el Cabildo estaba esperando el espectáculo de luces y sonido y un poco más allá el desfile de Fuerza Bruta. Antes del “¡Viva la Patria!, ¡Viva Argentina!, ¡Viva América latina!”, la Presidenta agradeció a sus pares el apoyo unánime por el reclamo de soberanía en las Islas Malvinas. Una placa de bronce inmortalizó la Galería de los Patriotas y todos cruzaron caminando la Plaza de Mayo para seguir la fiesta en la calle.

El Bicentenario se convertía así en un hito de otra historia.

Nora Veiras

Los 10 científicos del Bicentenario

La Argentina es cuna de enormes hombres y mujeres de ciencia que han realizado valiosos aportes a la humanidad. Aquí, apenas un “top ten” de cerebros invaluables que seguro dejará afuera, injustamente, a muchos otros. (NR) Hoy otros científicos argentinos trabajan e investigan en nuestros laboratorios y destacan también en aulas de ciencia de muchos paìses muy adelantados. Los hay que se furon por ansias de progreso y también a los que  se obligaron a exilar,  en negros períodos de nuestra historia reciente.

René G. Favaloro
Ni mil palabras le harían justicia a este notable cirujano, mundialmente conocido por desarrollar y estandarizar nada menos que la técnica quirúrgica del bypass coronario o cirugía de revascularización miocárdica.
Hombre de ciencia y corazón, nació en La Plata el 14 de julio de 1923. Ejerció como médico rural en el pueblo de Jacinto Aráuz en La Pampa.
En 1962 se incorporó a la Clínica Cleveland, en Estados Unidos, donde realizó, en 1967, el primer bypass con éxito. Allí permaneció hasta 1971, año en que regresó a la Republica Argentina. En 1975 creó la Fundación Favaloro, para fomentar la educación, la investigación y la atención médica, inaugurando, en 1992, en Buenos Aires, el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, que dirigió entre 1992 y 2000.
Acorralado por problemas económicos en su fundación y agobiado por la indiferencia gubernamental ante sus súplicas por ayuda financiera, en el año 2000 trágica y lamentablemente este brillante cardiólogo se suicidó con una bala, irónicamente, en su corazón.

Bernardo A. Houssay

Fue un médico y fisiólogo excepcional, nacido en Buenos Aires el 10 de abril de 1887 y fallecido en la misma ciudad el 21 de septiembre de 1971. Houssay siguió una línea ascendente en el cultivo y la profundización de las ciencias de la fisiología. Su nombre es respetado en todos los centros médicos del mundo, y como prueba basta el Premio Nobel de Fisiología y Medicina que recibió en 1947, compartido con los esposos Carlos F. Cori y Gerry T. Radnitz. En 1958, a sus instancias, se creó el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

Luis Federico Leloir
Nació en París el 6 de septiembre de 1906 y falleció en Buenos Aires el 2 de diciembre de 1987. Aunque francés de nacimiento, vivió y desarrolló todos sus trabajos en la República Argentina. Dicen los que lo conocieron que este incansable investigador nunca buscó la notoriedad y vivía trabajando desde muy temprano hasta entrada la noche en su laboratorio. Su único interés era el de realizar descubrimientos que fuesen para beneficio de la humanidad.
La influencia del Dr. Bernardo Houssay sobre Leloir fue decisiva y la relación entre ambos continuó hasta el fallecimiento de Houssay en 1971. Fue otro científico del cual enorgullecernos, ganador del Premio Nobel de Química en 1970.

César Milstein
Nació en Bahía Blanca en 1927, completó sus estudios correspondientes a la Licenciatura en Química en 1953 en la Universidad de Buenos Aires. En su primer viaje a Gran Bretaña, trabajó en la Universidad de Cambridge en el análisis cinético de la fosfoglucomatasa y en la química de las proteínas. Al completar su trabajo regresó a la Argentina donde fue designado titular de la División de Biología Molecular en el Instituto Nacional de Bromatología.
Poco después obtuvo un puesto en Cambridge, en el Laboratorio de Biología Molecular. Milstein trabajó con el Dr. Georges Kohler y en 1984 compartieron el Premio Nobel de Fisiología y Medicina por estudios realizados sobre células secretoras de anticuerpos o anticuerpos monoclonales.

Cecilia Grierson
Fue la primera mujer médico- cirujano de Argentina. Nacida en Buenos Aires en 1859, creció en la provincia de Entre Ríos, donde su padre tenía un campo y ayudaba a su madre que era maestra en una escuela rural. Impactada por la enfermedad que padecía su mejor amiga, se decidió por la medicina, entusiasmada por las ciencias naturales, y la esperanza curar a su amiga. Hasta ese momento ninguna mujer argentina había osado ingresar a tal carrera.
Según el Feminist Theory Website de la Universidad Virginia Tech, Cecilia sufrió el ridículo y el aislamiento en su paso como la única mujer de la Facultad, luego de la cual tuvo que dar una prolongada batalla legal para poder ejercer. Se inició en el Hospital San Roque (hoy el Ramos Mejía) donde tenía un pequeño consultorio y además fundó la Primera Escuela de Enfermeras y la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios.

Luis Agote
Nació en Buenos Aires, en 1868, y fue un eminente médico e investigador. El y su colega belga Albert Hustin, realizaron investigaciones similares y paralelas, sin conocer los resultados de las investigaciones del otro. Ambos fueron los primeros en realizar transfusiones de sangre indirectas sin que la sangre se coagulara en el recipiente que la contenía.
Pero la vocación de servicio de Agote no se agotó en la medicina. Fue electo Diputado y Senador en la provincia de Buenos Aires y dos veces Diputado Nacional (1910 y 1916). Desde esta última banca fue autor de leyes como la creación de la Universidad Nacional del Litoral, la anexión del Colegio Nacional de Buenos Aires a la Universidad de Buenos Aires y la creación del Patronato Nacional de Menores Abandonados y Delincuentes.

Rebeca Gerschman
Fisióloga y bióloga nacida en 1903, discípula del doctor Bernardo Houssay, fue una de las personalidades científicas argentinas que alcanzó mayor prestigio en el campo de la fisiología humana. Farmacéutica y bioquímica graduada en la Universidad de Buenos Aires, ingresó al Instituto de Houssay en la década del 30. Su tesis doctoral de 1939 sobre el potasio plasmático, que daría lugar al método Gerschman-Marenzi, constituyó en su momento una técnica de vanguardia para el estudio de las variaciones de concentración de potasio sanguíneo en distintas condiciones fisiopatológicas.

Luis Augusto Huergo
Nació en 1837 y fue el primer ingeniero de la Argentina, y primer presidente de la Sociedad Científica Argentina . Huergo realizó proyectos de ingeniería vinculados a la consolidación de la Argentina como nación, la canalización de los ríos Tercero, Cuarto y Quinto para aumentar el caudal del Salado, el ferrocarril Pacífico de Buenos Aires a Villa Mercedes (un tramo), y el puerto de San Fernando con un dique de carena que fue el primero construido en el país. En 1876 fue nombrado director de las Obras del Riachuelo donde construyó un puerto para barcos de gran calado. Hasta entonces debían fondear a varios kilómetros de la costa.
En 1907, ya anciano, aceptó la dirección honoraria del primer yacimiento de petróleo descubierto en la Argentina, en Comodoro Rivadavia, vislumbrando su importancia potencial y con el fin de evitar que terminara siendo explotado por empresas extranjeras. En ese sentido puede considerárselo un precursor de la empresa YPF, creada en 1922, luego de su muerte. Fue cofundador y presidente del Instituto Geográfico Argentino, del Centro Nacional de Ingenieros (hoy Centro Argentino de Ingenieros) y de la Sociedad Científica Argentina. Fue también diputado y senador provincial, y ministro de Obras Públicas de la provincia de Buenos Aires.

Florentino Ameghino

Oriundo de Luján (1854 - 1911) fue la primera gran figura de la ciencia nacional argentina, la que alcanzó, mayor trascendencia internacional. Naturalista, climatólogo, paleontólogo y antropólogo; fue maestro de escuela y llegó a ser director del Colegio Municipal de Mercedes, en la provincia de Buenos Aires.
Se dedicó al estudio de la fauna fósil de los mamíferos y llegó a descubrir cerca de mil especies nuevas. Su clasificación estratigráfica de la formación pampeana continúa teniendo validez, no así sus teorías sobre el origen del hombre y de los mamíferos sudamericanos.

Ramón Enrique Gaviola

Nació en 1900 y murió 1989 en la ciudad de Mendoza. Fue un científico destacado que contribuyó con importantes descubrimientos en la Física y la Astronomía mundial. Sus trabajos en astrofísica, técnicamente revolucionarios, fueron fundamentales para la ciencia argentina. Su formación, comenzada en 1917 en la Facultad de Ingeniería de La Plata, se desarrolló esencialmente en Alemania, adonde llegó en 1922. Allí estudiaría física y sería alumno de los científicos más encumbrados de la época y el siglo: Albert Einstein, Lise Meitner, Walter Nerst.
Regresó a la Argentina en 1930, para iniciar una prédica por el desarrollo científico del país y ocupar importantes cargos, como el de Director del Observatorio Astronómico de Córdoba. En 1956 demostró que el Norte Chico chileno era una región de muy alta calidad de cielo, por lo cual propuso la instalación de un observatorio interamericano, en el que participarían la Argentina, Chile y Uruguay. La idea no prosperó, pero el proyecto fue retomado por distintas comisiones norteamericanas y chilenas, que comprobaron, mediante mediciones, la exactitud de la evaluación de Gaviola.

Analia Caballero
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¿Cómo será la fiesta del Bicentenario?

Un detalle de los actos dedicados a la celebración del Bicentenario de la revolución de mayo
Viernes 21 a las 20: homenaje a los 40 años del rock nacional, con Luis Alberto Spinetta, Moris, Fito Páez y León Gieco, entre otros. Lito Nebbia oficiará de maestro de ceremonias.

Sábado 22 a las 20: recital de música latinoamericana. Conducirá León Gieco y participarán Jaime Roos, Gilberto Gil y la cantante colombiana Toto la Momposina. A confirmar: Rubén Blades y Pablo Milanés.

Domingo 23 a las 20: espectáculo de tango y folclore. Participarán Soledad Pastorutti y Gustavo Santaolalla. Tocarán Victor Heredia, Teresa Parodi, Liliana Herrero y Peteco Carabajal. Habrá orquestas de tango y shows de baile.

Lunes 24 a las 16:
se transmitirá por pantallas gigantes, ubicadas en los tres escenarios y en el stand de Nación y Ciudad de Buenos Aires, el partido de despedida de la Selección argentina contra el seleccionado de Canadá. Ciro Martínez, de Los Piojos, cantará el Himno Nacional.

18 hs: recital de Fito Páez.

20 hs: show en homenaje al cine argentino. La Orquesta Sinfónica Nacional interpretará música de películas.

Martes 25 a las 20: recital de cierre con Fito Páez. Cantarán el Himno 200 personalidades, entre músicos, deportistas y actores. Terminará con un show de fuegos artificiales.

Escenarios secundarios: en las intersecciones de 9 de Julio con Alsina y con Bartolomé Mitre.

El sábado y domingo a partir de las 17, el lunes a partir de las 18 y el martes de 13 a 17 se presentarán diversos espectáculos organizados por cada provincia, países invitados y distintas comunidades residentes en Argentina. Entre otros actuarán Abel Pintos, los Tekis, y Juan Falú. Mendoza hará una recreación de la Fiesta de la Vendimia.

Postas.

Serán seis espacios dedicados a temáticas como Ciencia y Tecnología, Juventud y Educación, Medio Ambiente, Cultura, Derechos Humanos y Producción. En cada una habrá charlas y foros de debate organizados por los ministerios nacionales y organismos no gubernamentales.

Puertas.


Habrá tres pórticos en las entradas principales del paseo intervenidos por diferentes artistas.

La entrada de avenida Corrientes estuvo a cargo de Marcos López y el grupo GAC.

La de Avenida de Mayo la realizaron Graciela Sacco y León Ferrari.

La puerta de Belgrano fue intervenida por el grupo Mondongo.

Feria de las Provincias.


Cada provincia tendrá un stand en el que mostrará su historia, sus producciones artísticas, sus atractivos naturales y todo aquello que la represente. Habrá un puesto para los residentes argentinos en el exterior, la llamada “provincia 25”, otro dedicado a los chicos, y además, un stand compartido por la Nación y la Ciudad de Buenos Aires.

Paseo gastronómico.

A lo largo de la avenida estarán instalados 72 puestos de comida repartidos entre todas las provincias, organizaciones sociales y distintas comunidades (italiana, rusa, japonesa, judía y boliviana, entre otras). Se venderán platos típicos, conservas y licores. Además, participarán las familias del plan social “Manos a la obra”.

Muestra de países invitados.

Cuatro edificios con stands de países como Bolivia, Chile, México, Francia e Italia. También habrá un puesto para la Secretaría General Iberoamericana (Segib).

Los desfiles.

Sábado 22

12 horas: Desfile Histórico de las Fuerzas de Seguridad. Las unidades de las distintas fuerzas marcharán con los trajes utilizados desde las Invasiones Inglesas hasta la Guerra de Malvinas que fueron reconstruidos para la ocasión. Recorrerá el paseo desde Belgrano hasta Corrientes.

15 horas: Desfile Federal. Cada provincia participará con intervenciones callejeras representativas. Jujuy marchará con un rebaño de llamas; por Santiago del Estero, habrá gauchos a caballo, y Córdoba presentará grupos de cuarteto, entre otras atracciones. Recorrerá el paseo desde Belgrano hasta Corrientes.

Domingo 23

12 horas: Desfile de la Integración. Participarán diversas comunidades residentes en el país y delegaciones extranjeras. Serán 3.500 participantes de las colectividades alemana, japonesa, española, coreana, árabe y otras. Además enviarán representantes México, Venezuela, Italia e Irlanda, entre otros. Recorrerá el paseo desde Belgrano hasta Corrientes.

Lunes 24

15 horas
: Desfile de autos y motos antiguas. Recorrerá el paseo de Belgrano a Corrientes.

Martes 25


19 horas: Desfile del Bicentenario a cargo del grupo Fuerza Bruta. Actuarán más de 2.000 artistas. Serán 19 escenas que narrarán los 200 años de historia a partir de la inmigración, el avance de la industria nacional, los pueblos originarios y los derechos humanos, entre otros conceptos. Tendrá una duración de una hora y media. Partirá de Plaza de Mayo, avanzará por Diagonal Norte y seguirá por 9 de Julio, dando la vuelta a la Plaza de la República, hasta finalizar en avenida Independencia.

Otras atracciones

En avenida 9 de Julio entre Belgrano y Venezuela, la Provincia de Buenos Aires presentará dos locomotoras antiguas: La Porteña y La Patria. El 25 a las 14 habrá un show con unos ochenta autos de Turismo Carretera. Largada simbólica desde el Obelisco.

Fuente: Perfil

Malvinas: La rebelión del gaucho Rivero

El 26 de agosto de 1833 se produjo la heroica sublevación de un grupo de gauchos e indios en las Islas Malvinas, acaudillados por el gaucho Rivero, un precursor de la unidad de las banderas de la justicia social y de la soberanía nacional en las luchas populares.
Antecedentes
1833 no fue un buen año para la Confederación Argentina. Don Juan Manuel de Rosas, a pesar de la ayuda que ha brindado a los Treinta y tres orientales es, todavía, solamente el astuto estanciero de Los Cerrillos; no se ha plasmado aún en plenitud su personalidad de gran caudillo nacional.

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Al día siguiente: Lo clásico y los cambios

Cada 24 de marzo repite escenas, promesas, imágenes. Los asistentes se reencuentran, se abrazan, se festejan y emocionan. Los rostros de las pancartas son los mismos, la consabida larga bandera descorre las avenidas que desembocan en la Plaza. La escena, con variaciones federales, se replica en tantas otras del país.
Cada 24 de marzo es único porque la crónica argentina es vertiginosa y desconoce la pausa, porque sus generaciones renuevan la comunión. Y también porque la foto anual patentiza avances o retrocesos. La imagen actual comprueba que los progresos son enormes aunque se ha llegado a ellos en zigzag, con sinsabores y dolores. Ayer, en la Capital, hubo tres convocatorias, que traducen disidencias entre movimientos de derechos humanos.

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Revolucionando la memoria, construyendo el futuro

24/03/1976 -  24/03/2010 .  Terrorismo de Estado. Desaparición forzada de personas. Robo de bebés. Tortura. Persecución política y encarcelamiento. Exilio. Fusilamiento de personas. Imposición de un modelo económico de mayor explotación y desigualdad. Vacío generacional. Apoyo mediático, empresarial y civil.
Cuando algo se repite muchas veces, puede causar el efecto contrario al que se espera, en lugar de imprimirse e incorporarse en la memoria de todos y todas, corre el riesgo de cristalizarse, de perder su sentido profundo y naturalizarse.

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Los padres de Plaza de Mayo

“La de los hombres fue una búsqueda más silenciosa”.  Joaquín Daglio (director) y Juan Vitale (guionista y productor junto a Maximiliano Cerdá y Milena Vidal) entrevistaron a una decena de padres de desaparecidos para saber cuál fue su rol en la búsqueda de sus hijos durante la dictadura.

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Los tres Premios Nobel en Ciencia de Argentina

La Argentina tiene tres Premios Nobel en ciencias, algo inusual para un país en desarrollo. ¿Cómo se explica? Tal vez se pueda pensar que entre 1920 y 1950 aún mantenía el perfil de país emergente. Con el inicio del proceso de industrialización, algunos empresarios locales pensaban con cierta grandeza y eran capaces de financiar institutos de investigación, como fue el caso de Juan B. Sauberán o Jaime Campomar, que subvencionaron los institutos que, junto con la Facultad de Medicina de la UBA, serían el “semillero” de los Premios Nobel argentinos.

Sin embargo, la erosión del autoritarismo resulta clara en el vínculo de los tres Premios Nobel con su país. Mientras que Bernardo Houssay –Premio Nobel en Fisiología y Medicina en 1947– no dudó que debía trabajar en Argentina, a pesar de padecer la expulsión de la UBA como consecuencia del golpe militar de 1943,

Luis F. Leloir –Premio Nobel de Química en 1970– estuvo a punto de migrar en 1956, cuando el Instituto Rockefeller le ofreció un laboratorio y cargos para él y sus colaboradores. Houssay y Eduardo Braun Menéndez –otro fisiólogo de aquella tradición excepcional– lograron convencer a Leloir de permanecer en el país. Leloir obtuvo el Premio Nobel en 1970.

La historia del tercer Premio Nobel, ya no del todo argentino, iba a ser muy diferente. César Milstein obtuvo su doctorado en la UBA y un segundo doctorado en la Universidad de Cambridge (Inglaterra). Regresó a la Argentina en 1961, para hacerse cargo de la división de biología molecular del Instituto Malbrán. El instituto fue intervenido y su director, víctima de una “trampa” política, fue separado de todos sus cargos. Dos años más tarde, una resolución ministerial motivó que ocho investigadores del mismo instituto fueran separados de sus cargos. Milstein decidió volver a Inglaterra.

Veinte años más tarde, en 1984, habiendo obtenido la ciudadanía británica, Milstein recibió el Premio Nobel en Fisiología y Medicina, junto a Georges Köehler. El historiador Miguel de Asúa cita al presidente del Medical Research Council, quien en el momento de otorgarle a Milstein el premio de dicha institución expresó: “Ningún otro científico del Medical Research Council ha efectuado semejante contribución a la ciencia, salud y riqueza de Inglaterra”.

Diego Hurtado

 

Bialet Massé y el informe olvidado

Escribe: Daniel Cichero. En 1904, el catalán Juan Bialet Massé realizó su Informe sobre el Estado de las Clases Obreras en el Interior de la República. El trabajo requirió un extenso viaje a la profundidad social de cada rincón del país. Sus casi 1.500 páginas se conformaron en una de las bases de nuestro derecho laboral, pero el valor y la vigencia de sus conclusiones sirven -aún hoy- como una poderosa señal de alerta.
Juan Bialet Massé fue el autor de la primera radiografía sobre la situación social argentina, en 1904.

El reporte fue terminado hace algo más de un siglo, pero más allá de los círculos de especialistas nunca tuvo demasiada difusión. En 1904, Juan Bialet Massé, un polifacético médico catalán (además fue abogado, ingeniero agrónomo y empresario) recibió el encargo de realizar un estudio sobre el estado de los trabajadores y la producción en la Argentina. La idea de realizar un Informe sobre el Estado de las Clases Obreras se gestó en la misma entraña del segundo gobierno roquista, a través del entonces ministro del Interior, Joaquín V. González.

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