Los festejos del bicentenario van camino a ser una nueva oportunidad perdida para recuperar nuestra verdadera historia, distorsionada por la historiografía escolar (conservadora). Una muestra de ello es que pasara desapercibido el bicentenario de la heroica defensa de Buenos Aires ante las invasiones inglesas de 1807 y 1808, y que el recuerdo de ese significativo momento de nuestra historia ni siquiera figura en la página oficial de los festejos del bicentenario.
Tal vez exageraríamos si dijéramos que los sucesos entre 1806 y 1807 tuvieron más importancia que los de mayo de 1810 en la conformación de la nación pero no faltaríamos a la verdad en decir que esos acontecimientos son el inicio del proceso que concluyó con la declaración de la independencia en 1816,
En esos años, Buenos Aires se dio en Cabildos Abiertos los primeros gobiernos autónomos de las autoridades españolas y, principalmente, se formaron las milicias que dieron nacimiento al ejército patriota.
Dos días después de la primera reconquista, el 14 de agosto de 1806, aprovechando la ausencia del virrey Sobremonte el Cabildo resolvió otorgar el mando militar a Santiago de Liniers, el poder político a la Audiencia y para si la tarea de enrolar y armar a los vecinos para preparar la defensa de la ciudad ante la certeza de que Inglaterra enviaría refuerzos para vengar la derrota.
La invitación a la población a sumarse espontáneamente a las milicias fue respondida con entusiasmo y Buenos Aires se transformó en un inmenso campo de entrenamiento militar. En la práctica esto significó que las cuestiones de la ciudad dejaran de hablarse sólo entre los funcionarios y la discusión política invadiera todos los ámbitos. Hacia octubre de 1806, las milicias ya contaban con alrededor de 8.500 hombres, de los cuales sólo 3.000 eran españoles. Se formaron diez batallones: cinco eran criollos (tres de Patricios - quiere decir "hijos de la patria" -,integrado por blancos porteños a las órdenes de Cornelio Saavedra; uno de Arribeños - de las provincias "de arriba" -, compuesto por blancos provincianos al mando de Juan Martín de Pueyrredón y uno de Pardos, integrado por mulatos, negros libres y esclavos entregados por sus dueños). Los españoles integraron los otros cinco batallones restantes, agrupados bajo la denominación de: Gallegos, Andaluces, Catalanes, Vizcaínos y Montañeses.
Esas milicias se transformarían en el futuro ejercitó patriota así como la "La Primera Escuadrilla Argentina" nacería de la mano de Juan Bautista Azopardo, que participó como Segundo Comandante de la Fragata Corsaria "Dromedario" el asalto final a la fortaleza de Buenos Aires en la primera reconquista y transportara por el río Paraná, la artillería hasta la ciudad para su defensa en la segunda invasión.
Luego de la ocupación de Montevideo por los ingleses y ante una nueva invasión a la ciudad, el Cabildo convoca el 10 de febrero de 1807 a una junta de gobierno conformada por el Obispo, los miembros de la Real Audiencia, del Cabildo, la Real Hacienda y del Consulado, así como por Liniers, los jefes y comandantes de tropas y algunos vecinos ilustres. La llamada "Junta de Guerra" decidió la suspensión y arresto del Virrey Sobremonte y eligió a Liniers como virrey provisorio del Río de la Plata.
Es significativo recordar que la mayoría de los votantes en la Junta de Guerra tuvieron una activa participación en mayo de 1810 y que ambos Cabildos plantearon el desconocimiento de la autoridad del Virrey, el representante de la corte española en las colonias.
La causa determinante de ambos también fue similar: en 1807 se corría el peligro de caer en manos inglesas por la ineptitud del Virrey y en 1810 impedir el dominio de Napoleón ante la caída de la Junta Central de Sevilla.
Seguramente allí radique el ninguneo de este hecho histórico, porque reafirma una línea de enfrentamiento a los distintos poderes hegemónicos de la época, al imperio ingles en 1806/7, al Imperio napoleónico en 1810 y al español en 1816, luego que la revolución democrática es derrotada en España en 1814 reasumiendo el poder Fernando VII de mano de la Santa Alianza, desconociendo la constitución de 1812 y restaurando el absolutismo.


