Rápidamente, el barrilete se extendió por todo el sudeste asiático. Ya cerca del siglo XVI, llegó a Europa por tres vías: las invasiones mongolas, las rutas comerciales por el Cabo de Buena Esperanza y los contactos con el mundo árabe. Para salvatajes marítimos; para pescar; para elevar instrumentos y hacer observaciones meteorológicas; para realizar fotografías aéreas; para fines militares y de comunicaciones, los barriletes tuvieron múltiples aplicaciones en la vida de los hombres, pero su principal característica ha sido siempre la de bello objeto de entretenimiento.