Las primeras navidades que recuerdo -debía tener entre cinco a siete años, ¬se pierden entre una nebulosa de afec¬tos y emociones. Éramos, como la mayoría en mi barrio, una familia numerosa y como la totalidad, pobres. El núcleo estaba formado por una pareja muy unida y luchadora que se quería, rodeada de muchos hijos, tíos, primos y viejos vecinos del pequeño pueblo de la Asturias lejana. En torno nuestro, decenas de familias igua¬les. Los Damianos, griegos ortodoxos. Los Katz, judíos alemanes, los Chichesky, judíos polacos, los Castellano, sefarditas, a los que todos llamábamos rusos. Los Neme, sirio libaneses, que se transformaban en turcos en el decir popular. Los Braga, portugueses, uno de cuyos hijos -para "deshonra" en el barrio- era vigilante. La familia de Luis, de origen serbio y apellido impronunciable. Los Bisso, los Nápoli, los Seaburri, los Priori, los Lampugnani, conformaban una nutrida delegación de italianos de todas las Italias. Los Caneda, los Meana, los Menéndez, los Castro, los Agüera, los Valenzuela, los Rodríguez, los Miró, eran los "gallegos" que ya acompañaban la lucha de los republicanos en su lejana, pero siempre presente, España.
Aquellas navidades
De chicos, sin saberlo, jugábamos con la historia.
Cuando yo era pibe, los barrios no estaban delimitados por avenidas, ni tenían como ahora escudos nobiliarios. Los barrios se circunscribían a dos cuadras, de la misma calle, que convivían frente a frente. Los chicos, me refiero a los futuros hombres, tenían sus reglas de juego inviolables. Las chicas, más femeninas, tenían otros más acordes con su idiosincrasia. Hoy trataré de evocar a una niñez callejera, en que las madres de cualquiera de los chicos operaban en el cuidado de los pibes de su cuadra, como madres colectivas. No se si recordarán, o conocerán por relatos de sus mayores, que los juegos llegaban a los barrios “por tiempos”. Era el tiempo de los barriletes, el tiempo del ainienti, el de las bolitas, el de la payana, el balero, el hoyo pelota, el rango…Tiempos que se sucedían cronológicamente y que aparecían en el barrio sin saber porqué, pero siempre dominados por el omnipresente fútbol.
Los 5 errores más comunes que cometen los padres hoy
Les falta autoridad. Pierden la paciencia fácilmente. Son demasiado complacientes. No saben frenar las demandas. Confunden su rol al ponerse a la altura de sus hijos o considerarse sus amigos. Cada época tuvo sus padres con sus complicaciones particulares. Según los especialistas, a la nueva generación se le dificulta sostener el ejercicio pleno de la paternidad, entendida no sólo como el ser que ama y protege sino también como el adulto que pone las reglas y las hace cumplir.
El ser humano tiende a irse a los extremos. Después de generaciones de padres rígidos y distantes, ahora los más chicos están siendo criados por adultos a los que les cuesta horrores imponerse. Son papás que no quieren repetir viejos mandatos familiares y que además viven agobiados por las obligaciones cotidianas. Entonces no quieren ser los malos de la película el poco tiempo que comparten con sus hijos.
Niños ansiosos: ¿nacen o se hacen?
La ansiedad en la infancia puede convertirse en patológica y alterar la vida normal de los niños y de sus familias. Una experta habla de las causas, síntomas, consecuencias y estrategias para combatir los trastornos de ansiedad. Cuánto tiene que ver la genética y en qué medida incide el entorno.
Los trastornos de ansiedad son los trastornos psiquiátricos más frecuentes en chicos y adolescentes. Sin embargo, un alto porcentaje de casos es subdiagnosticado y no recibe tratamiento.
El fogón de los desterrados
- Uno... dos... tres... cuatro. Apenas esa cuenta bastará para saber que al final, en ese preciso instante en que se pronuncia la última sílaba del último número, un niño habrá muerto en el planeta. La Tierra habrá concebido un nuevo fracaso. Y habrá hecho suya, una vez más, aquella vieja teoría del inglés Thomas Malthus que a finales del siglo XVIII decía que el hambre era un castigo divino. Por tanto, inevitable. Es decir, compañero ineludible del hombre a lo largo de la historia.
Más de dos siglos después, desde la práctica cotidiana, los estados se desnudan convencidos de que ése es el destino irremediable de la humanidad.
Los chicos que duermen bien, crecen sanos
Dormir es tan básico como respirar, pero los cambios culturales y tecnológicos han llevado a que el 25 por ciento de los chicos y los adolescentes duerman hoy menos horas de las recomendadas. Un ajuste que ya está afectando su calidad de vida. Las consecuencias de esa reducción del sueño preocupan a los especialistas médicos que celebraron el Día Mundial del Sueño, con el lema “Los chicos que duermen bien, crecen sanos”. Advirtieron a través de la Asociación Mundial de Medicina del Sueño que los chicos que duermen poco aumentan su riesgo de sufrir obesidad, traumatismo, problemas emocionales, agresividad, irritabilidad y frustración.
Lo tienen todo, excepto a sus padres
Crecer sin ver apenas a los progenitores multiplica los problemas de la adolescencia - Menores de familias acomodadas ingresan en internados y centros tutelados por la poca dedicación a los hijos
.Lo tienen todo menos lo imprescindible. Casas confortables, padres con profesiones de éxito, toda la tecnología casera disponible en el mercado, ropa de marca, dinero para gastos, caprichos... Pero les falta algo. Los adolescentes urbanos procedentes de familias de clase media y media alta empiezan a llenar las consultas de psicólogos y pediatras sociales aquejados del mal de la soledad. Han crecido casi por su cuenta, a cargo de cuidadoras ajenas a la familia, y sus padres, ocupados a tiempo completo en mantener el estatus social, carecen del tiempo que ellos demandan. Las consecuencias suelen ser perversas: trastornos de conducta, agresividad, enfrentamientos constantes con los padres... Y también una tendencia al aislamiento preocupante. Tanto, que algunos adolescentes han empezado ya a ser catalogados en situación de riesgo y enviados temporalmente a pisos tutelados por la Administración.
Historia de los juguetes argentinos
El Topo Gigio, un camión Duravit, Marilú y su tienda. Muñecas negras vestidas como mucamas, un auto espacial. Juan Olcese tiene 45 y una gran colección de juguetes. Y conoce los secretos que guardan: los más antiguos, los que fueron masivos, los que lo son ahora, los raros, los emblemáticos. Aquí, cuenta la historia de los juguetes y el juego. El timbre no funciona en esta vieja casa de San Telmo reciclada. Hay que subir por unas escaleras de mármol veteado para encontrarse con Juan Olcese, 45 años, amante de los juguetes, que viste guayabera. Desde la puerta de la calle Venezuela todo lo que encierran esas paredes parece quedado en el tiempo.
El inaceptable trabajo infantil
El presidente de Estados Unidos de América, Barack Obama, en un discurso pronunciado con ocasión del Día mundial contra el trabajo infantil del pasado año 2009, declaró que «el trabajo infantil a nivel mundial perpetúa el ciclo de la pobreza que impide a las familias y a las naciones alcanzar todo su potencial».
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