Pongamos que dejamos pasar eso de “colonialistas” y otras ofensas del premier ingles. Pongamos que son exabruptos de la flema inglesa. Pongamos que es casualidad que dos meses antes del 2 de Abril, la realeza británica envía en vuelo militar al príncipe heredero. Pongamos que llega un destructor con misiles porque se les averió la lanchita de paseo por el río Támesis. Pongamos todo eso, pero no olvidemos: Las Malvinas son argentinas.
Asado con cuero en Las Malvinas
UN ESTUDIANTE ARGENTINO MEDIO ES SUPERIOR A EUROPEO
Gustavo E. Romero, un científico platense de altas energías que admite la vida extraterrestre y la posibilidad de viajar en el tiempo "pero sólo hacia el futuro, no hacia el pasado", Vive en el último piso de un edificio de La Loma, a pocas cuadras de Nuestra Señora de Lourdes, en donde estuvo expuesto a la devoción de los fieles el vidrio milagroso que ya no está más. Su departamento moderno se ve perforado por la luz que ingresa desde el Este, el Norte y el Oeste y en su escritorio hay una foto de Albert Einstein. "La ciencia es el principal producto cultural de Occidente", afirma Gustavo Esteban Romero, doctor en Física graduado en la Universidad Nacional de La Plata. Pero ese cosmopolitismo se ve acompañado siempre por referencias locales: "un estudiante medio de la Argentina es mejor que uno de Europa y significativamente mejor que uno de los Estados Unidos", afirma.
Escrito a mano
¿Cuánto hace que no experimentamos el placer de recibir una carta manuscrita en letra cursiva? La caligrafía es una habilidad humana en rápida extinción, porque ya casi no se enseña en las escuelas.
En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros. Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.
Aquellas navidades
Las primeras navidades que recuerdo -debía tener entre cinco a siete años, ¬se pierden entre una nebulosa de afec¬tos y emociones. Éramos, como la mayoría en mi barrio, una familia numerosa y como la totalidad, pobres. El núcleo estaba formado por una pareja muy unida y luchadora que se quería, rodeada de muchos hijos, tíos, primos y viejos vecinos del pequeño pueblo de la Asturias lejana. En torno nuestro, decenas de familias igua¬les. Los Damianos, griegos ortodoxos. Los Katz, judíos alemanes, los Chichesky, judíos polacos, los Castellano, sefarditas, a los que todos llamábamos rusos. Los Neme, sirio libaneses, que se transformaban en turcos en el decir popular. Los Braga, portugueses, uno de cuyos hijos -para "deshonra" en el barrio- era vigilante. La familia de Luis, de origen serbio y apellido impronunciable. Los Bisso, los Nápoli, los Seaburri, los Priori, los Lampugnani, conformaban una nutrida delegación de italianos de todas las Italias. Los Caneda, los Meana, los Menéndez, los Castro, los Agüera, los Valenzuela, los Rodríguez, los Miró, eran los "gallegos" que ya acompañaban la lucha de los republicanos en su lejana, pero siempre presente, España.
De chicos, sin saberlo, jugábamos con la historia.
Cuando yo era pibe, los barrios no estaban delimitados por avenidas, ni tenían como ahora escudos nobiliarios. Los barrios se circunscribían a dos cuadras, de la misma calle, que convivían frente a frente. Los chicos, me refiero a los futuros hombres, tenían sus reglas de juego inviolables. Las chicas, más femeninas, tenían otros más acordes con su idiosincrasia. Hoy trataré de evocar a una niñez callejera, en que las madres de cualquiera de los chicos operaban en el cuidado de los pibes de su cuadra, como madres colectivas. No se si recordarán, o conocerán por relatos de sus mayores, que los juegos llegaban a los barrios “por tiempos”. Era el tiempo de los barriletes, el tiempo del ainienti, el de las bolitas, el de la payana, el balero, el hoyo pelota, el rango…Tiempos que se sucedían cronológicamente y que aparecían en el barrio sin saber porqué, pero siempre dominados por el omnipresente fútbol.
Los 5 errores más comunes que cometen los padres hoy
Les falta autoridad. Pierden la paciencia fácilmente. Son demasiado complacientes. No saben frenar las demandas. Confunden su rol al ponerse a la altura de sus hijos o considerarse sus amigos. Cada época tuvo sus padres con sus complicaciones particulares. Según los especialistas, a la nueva generación se le dificulta sostener el ejercicio pleno de la paternidad, entendida no sólo como el ser que ama y protege sino también como el adulto que pone las reglas y las hace cumplir.
El ser humano tiende a irse a los extremos. Después de generaciones de padres rígidos y distantes, ahora los más chicos están siendo criados por adultos a los que les cuesta horrores imponerse. Son papás que no quieren repetir viejos mandatos familiares y que además viven agobiados por las obligaciones cotidianas. Entonces no quieren ser los malos de la película el poco tiempo que comparten con sus hijos.
La escuela pública es mejor que la privada
En la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de las familias opina que la escuela privada es mejor que la pública y, por lo tanto, hacen el esfuerzo económico, los que pueden, por enviar a sus hijos allí. ¿Por qué la mayoría de las familias porteñas cree que la escuela privada es mejor que la pública? Se trata de una batalla cultural que debemos librar todos los días: nosotros decimos que la escuela pública porteña es mejor que la privada y a continuación explicaremos nuestro punto de vista. En primer lugar, la escuela pública se caracteriza porque es de todos, todos los niños y niñas son aceptados sin hacer ningún tipo de selección, ni de diferencias. Los docentes se designan por puntaje. Se intenta promover la solidaridad, la educación intercultural, la formación integral en derechos humanos y ciudadanía. La educación pública nos equipara, nos coloca como ciudadanos en un mismo plano, nos enseña que todos tenemos los mismos derechos, nos ayuda a fortalecer la integración y a reconstruir el tejido social.
Más de 3.000.000 de personas partiparon en el Maratón de lectura
Entre elefantes, leones, tigres y osos se realizó la novena edición del Maratón Nacional de Lectura en el zoológico de Buenos Aires, una actividad que convocó a más de tres millones de chicos inscriptos en todo el país. Fueron 36 postas, diseñadas por la Fundación Leer, por las que pasaron más de mil niños. En cada escala hubo atractivos especiales con la presencia de los autores y figuras de la cultura general que leyeron cuentos ante la presencia de los chicos. El evento fue conducido por Fernando Bravo y Canela. El acto central se realizó en el zoológico porteño, pero a nivel nacional participaron 3.542.148 niños y 255.229 adultos, todos correspondientes a 13.053 instituciones de todas las provincias. Este año bajo el lema "Rutas, caminos y senderos de papel y tinta: un viaje a la Argentina de los libros" Fundación Leer propuso realizar un recorrido para conocer y disfrutar autores y obras de nuestro país.
Tecnópolis: Cinco semanas para el asombro
La exposición promete ser otro gran evento vinculado al Bicentenario. Son 50 hectáreas para conocer el pasado, presente y futuro de la ciencia en la Argentina. Habrá shows musicales, efectos especiales y presentaciones de Fuerza Bruta. Un recorrido previo. Una luminosa ciudad, de tonos azules y violetas, aflora en la noche al costado de la avenida General Paz, a la altura de Villa Martelli. Automovilistas y acompañantes se asombran de ver un cohete, una torre energética gigante y enormes construcciones piramidales de vidrio en medio de este tramo de la urbe por el que pasan cada día. Este sitio quedo oficialmente inaugurado por la presidenta Cristina Kirchner bajo el título de Tecnópolis. Entonces, la megamuestra científica y tecnológica de Argentina podrá ser visitada por el público durante cinco semanas. El objetivo de la exposición es la “popularización de la ciencia”, había definido el ministro de Ciencia, Lino Barañao, tras el frustrado intento del año pasado de realizar el evento en la ciudad de Buenos Aires.
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